miércoles, 9 de abril de 2008

El primer año que pasa!




La escena de aquel día en mi cocina fue similar a la de la película, tanto que no supe dilucidar si mi vida era, casualmente, un
tributo a Dustin Hoffman o si algo peor estaba ocurriendo. El desenlace de ese cuadro, de esa parte de mi vida y de la de hoy, consistió en lo mismo: Lanzar improperios debido a que el contenido que ya estaba preparando desde ayer, había desaparecido. (¿Qué mierda sucede con blogger últimamente, ah?).


Sábado 31 de Marzo del 2007, casa:

Achaqué la presencia de ese pollo a la naranja al hecho de haberse quemado, pues unas gotitas habían saltado a mi brazo, pero no se había caído al piso. De sabor irresoluto, que dejaba más espacio a la sensación de espezor de la maicena. ¿Solución? Una lata de atún mientras veía el programa de Philip Butters. ¿Interrogante? La situación está, el motivo por el que mi calidad, más que aceptable, en las lides culinarias, estaba menguando peligrosamente.

Recordemos: Hacía mucho tiempo que no cocinaba para nadie, pues difícilmente suelo cocinar para mí o para mis padres (tengo mis motivos). En realidad, muchas tardes las pasaba así, sólo comiendo atún con la tele, solo, regresando a encontrar la casa sola y a oscuras para calentar algo, saliendo de la universidad y caminando hacia mi casa, sólo acostumbrándome peligrosamente a esa situación de poca vergüenza, poco esfuerzo y de todo, poco…

Poco tiempo, también. No había como establecer mi supuesta naturaleza errante. Nunca duré demasiado en ningún lugar, máximo cinco meses en la aseguradora y después, ir, armar el campamento y luego de cierto lapso insufrible, volver a empacar. ¿Mi hogar era el camino? Demasiado grande y en realidad, bien podría prescindir de mí. ¿Un sitio seguro para descansar? ¿O es que tendría que seguir entrando y saliendo (o escapando) de las vidas ajenas, hasta de la mía misma, mismo Richard Kimble?

El atún es provisional por excelencia, mas yo temo que lo provisional se haga permanente.


Lunes 2 de abril de 2007, cafetería central de la universidad:

- Y es por eso que no quiero toparme con F, no quiero que me cuente sobre sus aventurillas con argentinos y brasileños…
- Por favor, jajajajajaja – dijo mi agente, atorándose con la risa -, por favor. ¿Qué aventuras? ¿Quién se enrolaría con esa gorda? No pasa nada, jajajajajajaja, sólo tú que yo sepa…
- Sí pues, ¿qué hacer?
- Sólo a ti te pasa, es que hay bagres que no tienen derecho ni a ilusionar a nadie, ¿cómo te crecieron las alas?
- ¿Cómo no? Conversábamos, tomábamos algo, nos reíamos de cualquier cosa, salíamos, me llevaba en su carro… jajajajajaajajaja…
- ¿Qué pasó?
- Tienes razón, y creo que me hubiera coronado como el rey huachafo si le pedía quedarnos un rato dentro de su carro en la puerta de mi casa…
- No sé que tan serio pueda ser un cuento al respecto…
- Mira, no tengo ganas de contar nada, de todos modos ya lo intenté con D y los cuentos que escribí…
- Que no le gustaron, no tenían contenido de autoayuda… pero brother, eso sí pone, o la historia de la tía que te robó los lentes
- No me los robo, sino que los tenía en sus zapatos
- Que revolcada tan brava – dijo, mientras se aprestaba a darle largos sorbos a su café tibio -, hay cosas que sólo se pueden hacer con un raspa y gana, como eso de la patada al foco…


Yo revisaba en una laptop prestada cierta información que necesitaba para un trabajo del ciclo, que realmente no era muy difícil y me permitía revisar simultáneamente la página del Mercioco. En realidad, pensaba en como escapar del coso de entregar un nuevo trabajo al agente a ver si alguna editorial tenía la bondad de revisarlo al menos, y así poder avocarme a la depresión a plazos que significaba mi trabajo por entonces. Me topé con una crónica llamada Busco Novia, con un viejo conocido de Mapamundi llamado Renato Cisneros, y su crónica sobre una de las formas de rechazo más simplonas y humillantes.

- No soy el único, mira a este brother – le dije a mi agente -, ¿qué te parece?

El agente se tomó su tiempo, parecía sentir lo mismo que yo al leer ese texto, pues no evitó tomarse la frente y ocultar con las manos su mirada, para luego reirse. Yo saqué una manzana y le di curso, mientras me seguía carcajeando con lo veraz de la historia, característica reforzada con la foto tomada del mismo celular de Renato.

- Qué huevón, jajajajaja…
- Pero bueno, yo ya superé esa etapa, ya sé como diferenciar estatus a través de la comunicación telefónica.
- ¿Sabes? Ese no es el punto – dijo, tranquilizando su risa -. Tú siempre me dijiste que a los hombres no es mucho más difícil manifestar los sentimientos, así como admitir nuestros fracasos en esos campos, ¿cierto?
- Sí, es verdad…
- Pero brother, piensa – me indica, acercándose a mí como queriendo hablarme al oído -. Si bien es cierto su estilo es muy distinto al tuyo, tú tienes una muy buena forma de lograr eso, que es lo que hace Cisneros. No les es difícil hablar de esas cosas, pero cada quien tiene su estilo, como que tú narras más…
- ¿Qué cosas?
- Tu extraña situación de no campeonar hace unos años y de haber tenido un verano triste en cuanto a KAS nos referimos.
- No es lo mismo, no puedo ser tan conciso. Es decir, podría hacer algo, pero también podría mutilar la historia…
- Piénsalo, esfuérzate, escoge un tema de los que tienes. Igual, que tales alas...


Felizmente, tenía tiempo y un lugar para pensar temas: La oficina.


Martes 3 de Abril del 2007, oficina del Ministerio de Justicia:

Cuando veo el escote de la doctora, me olvido de casi todo, aunque casi no haya que olvidar. ¿Amor? ¿Para qué? No necesito más que una simulación maternal con ella, aunque debo confesar que del otro lado falta, y si viene alguien con una mediana presentación de ese detalle, creo que le gana y cerramos negocio.

No tengo mucho que pensar aquí. Y no me da más ganas de escribir respecto a la doctora fuera de aquella fuerza de los apus que lleva en su zona anterior. Me gusta, me excita, me obsesiona sexualmente, tengo ganas de seguirla hasta su casa con cualquier pretexto, o entrar a hurtadillas, sólo para…

Debo dejar esos pensamientos, luego cualquier podría decirme que vivo obsesionado con ella, que es creepy y todas esas cojudeces aprendidas de películas gringas, sobretodo conmigo, pues sólo la gente como yo es “obsesiva”. Pero igual, no puedo, sólo el amor me despierta obsesiones, y la tía no me gusta, no me gusta su actitud de recién divorciada, no me gusta su escasez de palabra y tino, no me gusta su escasez de trasero (“porque sólo los buenos traseros gana los derbies importantes”), difícilmente pueda hacer lo indecible por ella. Gracias a dios ya me toca largarme… a meditar a mi casa, a aprovechar mis vacaciones emocionales…

En esta etapa “vacacional” generalmente no tengo material, no tengo sobresaltos cardíacos, me dedico simplemente a culminar la convalecencia de mi corazón por el sabor de ese crimen sin resolver y por eso que hablaba con el agente. Tal vez sea un designio eso de estar sólo, el hecho de buscar lógica en un asunto tan ilógico como el amor tal vez sea la causa, o el hecho de ser un gordo fracasado que no garantiza ascenso social a nadie… sigo racionalizando… deberías ser más como esas parejas disparejas que el entran nomás, aunque uno de ellos es muy chévere y eso arregla todo… sigo racionalizando…

Cuánto tiempo ha pasado, serán casi cinco años desde que me mandé a LMS y un poco menos desde que me mandó al demonio, aún recuerdo que en todo ese 2002 permanecieron frente a mi casa máquinas, fierros, tractores, en lo que iba a ser un edificio estupendo que me taparía definitivamente las luces del ocaso. Hace cinco años aproximadamente, sigo mirando el ocaso de la misma manera, sigo pensando en que felizmente no queda ni rastro de esos fierros y máquinas, sólo lote baldío que cada noche de verano sucumbe a una maldición. ¿Qué hubiera pasado? Para mayo de ese año, aún había sol veraniego, si ese día anotaba, posiblemente… si pudiera traducir el mentalés y el corazonés al castellano.



Jueves 10 de Abril del 2002, medianoche en la redacción:

Como suele pasarme mientras actualizo el blog, la manzanilla se me ha enfriado. Ya no fumo en este escritorio, al menos.

Indefectiblemente, el tiempo ha pasado. Sobre los terrenos baldíos ha crecido algo, en su tiempo creció el lugar donde vivo, creció el cine, la Av. Brasil.

Sobre ese terreno frente a mi casa (foto de la cabecera) no sé que creció. El tiempo pasó desde aquella vez en que pensé en el capítulo ese de Hey, Arnold! Y en ese terreno, también en mi mismo. Posiblemente no haya un edificio monumental, pero…

Vivo feliz con mi trabajo, pero sabiendo también otras cosas importantes. He dejado de ser muchas cosas, para ser otras, como me suele pasar, he cultivado olvido y he cosechado paz, además de dejar espacio para nuevas semillas. Tengo que reconocer que esta intentona de émulo, que rápidamente adoptó mi toque tormentoso y mi estilo, que también adoro, que no sé quien podría entender, pero sirve al menos para lanzar gritos y gruñidos.

Si bien es cierto ando racional y en otro período de vacaciones de las que ya comenté, no puedo dejar de admitir la existencia de un nervio motor en mi existencia: El amor. El amor por la vida, por lo extraño y desconocido, hacia mí mismo y mi libertad, el amor no correspondido y el que debo destruir por mi bien, seguirán movilizando mi vida indefectiblemente.

Ese será siempre un tema central, aunque no pueda dejar de pensar en mis propias cosas. ¿Enamorado del amor? Ni cagando, eso me suena a balada de Radio A, yo prefiero expresarlo como lo hace GIT…



Muchas gracias por las lecturas… y a ver cuanto tiempo más me quedaría por aquí.



6 comentarios:

Melisa Marin dijo...

Tres puntos:

-Al parecer la soledad se vive tambien enla tierra de los Apus.

-El Senor Raulin Raulon no gusta de las maduritas.

-Solo los grandes tasceros ganan los derbys.

Raulín Raulón... dijo...

NOOOOOO!!!! Si me gustan las maduras, pero no con la actitud de ella pues. Justo estaba preparando el post sobre ello,por motivos de trabajo...

Ahora que releo el post, creo que que no aclare el origen de esa frase de los derbies. Su autoría es del buen YuriRuri, un pata mío de la infancia que adora apostar en los caballos.

Maria Vanessa dijo...

Yo, yo, yo... como que me confundi al inicio del relato,asi que segui eyendo y leyendo y me gusto! asi que segui leyendo y asi leere todo tu blog =)

Besos!

merlina dijo...

Buen escrito, al parecer no soy la unica obsesionada con estos temas...

EmPapeLada dijo...

A ver, dijo el ciego. Mirándo la pechonalidad a la doctora esa, uyayay, eres TERRIBLE, yo no miro nada a los hombres más que la carabina...muy cierto.

Con respecto a lo que dijiste de F (no quiero que me cuente sobre sus aventurillas con argentinos y brasileños), AHORA YA VEO DE DONDE VIENE TU ANIMADVERSIÓN...ya ves...
todo tiene una razón.

Y bueno...siempre he tenido una duda, cuando hablas de CAMPEONAR, te refieres al KAS? Exijo una respuesta!

Octavio M dijo...

Obsesión o no, es bueno confirmar que no soy el único.