lunes, 14 de abril de 2008

Crónica de un usuario de cabina

Tal como le pasó a María Vanessa hace unos días, mi computadora sufrió un percance del cual soy yo el único culpable.


Casi dos años de bajar indiscriminadamente películas, añadir a mis favoritos diversos blogs y bajar música de promiscuos servidores, aparentemente le hicieron un daño grave a mi disco duro, el cual se encuentra, junto a mi otro disco duro (integrado casi exclusivamente por 80 GB de música y fotos) en revisión técnica.


¿Y yo? Pues sólo soy un adicto monse al bloggeo. Hoy que no tuve tanta carga, al regresar a mi querido barrio metropolitano ni siquiera pensé en pisar mi casa para cenar y/o ir al baño, ni vestirme para el gimnasio, nada de eso. Con un sol bastará en la cabina más cercana al paradero (ni siquiera a mi casa) para refinar el post más reciente y así poder descansar tranquilo; en verdad era eso: Necesidad, no tenía como excusarme de esta extraña necesidad de ver cosas en Youtube y exponer parte de mis entretelas vivenciales.


El sueño cumplido de la casa propia se parece mucho al de internerd en casa, sobretodo en hora punta, en un momento en el que todos los chibolos acabaron sus tareas, el fin del turno tarde del colegio nacional que todos tenemos cerca en el vecindario y los adolescentes y prospectos de solterones monses creen adecuada para entrar al MSN o Adult Finder, respectivamente. En casa no sólo no hay que compartir maquina, usos y costumbres con otros, sino que el resto del mundo es sólo tuyo, aparte de otras cosas que uno recién percata con esta pérdida momentánea.


- Buenas, una hora por favor.

- PAse, a la 12, por favor - cuaderno en mano, polo de manga corga blanco dentro del pantalón, raya al costado -.


No me había puesto más suceptible en esa situación, sino que simplemente me parece tétrico el hecho de tener un solo tubo fluorescente horizontal en un sólo ambiente, por más poderoso que sea, simplemente porque me recuerda a ese horrendo edificio del Ministerio Público. La disposición de la cabina es tradicional: Dos filas de maquinas, una frente a otra, como la fila de los niños y la de niñas en una fiesta que nunca baila, irreconciliables gracias al mueble de esa extraña madera forrada, pero inevitables compañeros de fila. Como es de costumbre, no soy de muy buena suerte, como ya iré confirmando a lo largo de esa hora.


- Oe, huevón, ¡no mates a ese tío!

- ¿Qué tiene? No es de mi equipo, imbécil...


- Déjalo, déjalo...



Fue así como comencé a percibir mínimamente la presencia de dos adictos a esos juegos en red sobre terroristas, alienigenas, en fin, todos con el mismo orgasmo: Matar al distinto a ellos. Armaban estrategia,s concertaban con sus amigos y oponentes, tecleaban fervientemente y, sobretodo, se puteaban y gritaban los unos a los otros, como si esa energía con la que destruían a ese holograma en forma de bicho bípedo se trasaladara de esa manera a nuestra dimensión. No me perturbaba demasiado, considerando lo absorto que me encontraba viendo lo mío (un comercial de Coca-Cola de 1985, precedido por el fuckin' insufrible del locutor ese y sucedido por los asquerosos chizitos)...



El cubículo de la tortura comenzó a cobrar vida, no en la voz de Henry Venegas, pero sí en forma de palitos, huesitos, estaquitas forradas de plástico o... ¡carne! El chibolo del costado mío había llegado a un punto más alto en su paroxismo asesino, llegando a mover los brazos frenéticamente, trascendiendo de su metro correspondiente por maquina. Eso era, frenesí, el frenesí que sólo lo real puede ofrecer, o la sensación de realidad que nos hace cambiar de dimensión, la cual me es alcanzable en Fútbol Excitante, ¡¡¡¡pero sin meterle codazos a nadie!!!!


Sabía que estab "tratando" con un adolescente subgeneracional respecto a mí, y que mi posición y mi experiencia en la vida me autorizaban a llamarle la atención.



- Compadre, compadre - le dije, tocándole el brazo -, contrólate que me estás metiendo codazos -.



Caso omiso, volví a llamarlo.



- Oe, cuñao, no muevas tanto tus brazos...



Lo que volteó fue un tipín ligeramente más alto que yo, con un extraño cerquillo trinchudo alrededor de su presumible corte escolar cubierto por una gorra de algún equipo de baseball gringo de la tercera o cuarta división acompañada por lentes de sol, presumible además por su uniforme escolar.



- ¿Qué pasa, oe? - Respondió con una voz aguda de esas que meten miedo, como gillettes que cortan la cara, aunque fuera inversamente proporcional a su tamaño -. No moleste pe'...

- Que me estás metiendo ya varios codazos, contrólate.

- 'ta que 'toy jugando, ¿no ves?



Volvió a su juego y yo volví a lo mío, aliviado porque lo habían matado pocos minutos después, y eso lo había obligado a volver a nuestro mundo, sin dejar de putear a viva voz a sus compañeros, y rascándose una prematuramente prominente barriga (considerando su presumible edad, sin pensar que haya repetido alguna vez), mientras hacía chasquidos con los labios.


Lamento hasta ahora haber volteado y darme cuenta que su rutina de
scratching abs no era gratuita: Tres o cuatro partículas similares a las qu deja un borrador luego de ser usado, habían extraído sus uñas a medio ensuciar. - Señor, ¿desea continuar? - NO! - Dije, en voz alta, porque no podía escuchar mi propia voz... Salí en cuanto pude, pensando que sería mejor optar por la cabina que estaba frente a la facultad de la Garcilaso, al menos los universitarios puede que sean un poco más "tranquis".


Bueno, así son las clases "trabajadoras" (sic) europeas, con gente que, en efecto, se parece a Ewan McGregor. Mi máquina estará en reparación hasta nuevo aviso, mientras tanto, tendré que hacer la del camboyano... ¿será igual en otros sitios?


6 comentarios:

El Frankie dijo...

Esa chibolada que grita en las cabinas es, puta, para mandarlos a su propia cabina por joder tanto, caray..

Raulín Raulón... dijo...

Hoy aprendí la lección, y me metí a las de la universidad.

PEro la necesidad, tú sabes...

best_nice dijo...

... esos chibolos son la cagada ... manya, son el futuro del pais ...

merlina dijo...

jajajja, eto yo trabajo en un cyber y te dire que el ambiente es tranquilo y grande, depende del lugar y la gente que te atiende, pero ya sabes no todos los cyber son iguales y claro que te entiendo, porque hay veces llegan los niños que `se ponden a jugar y lanzar lisuras y uno tiene que callarlos, espero que tu maquina se recupere pronto xD

Elmo Nofeo dijo...

Seguro que el chibolo se llamaba Mhaickel, su mamá era Yakhelyn y su padre un desconocido.

Tienes que escoger mejor a las cabinas que ingresas.

Saludos y que tu PC vuelva a la vida pronto.

Raulín Raulón... dijo...

Best nice: Por eso no tengo muchas ganas de tener hijos, compadre. Saludos.

MErlina: He aprendido la lección, estoy en mi oficina. Bueno, la gente es diversa, pero siempre se cuecen habas.

Elmo: Mira tú, no se llama Maicol, se llama Jeisson creo, así debe escribirse.

Apuesto a que su hermana se llama Katiuska o algo así.