lunes, 4 de agosto de 2008

Internet Stalker: Primacía de la realidad

Para el mejor entendimiento de este texto, leer su secuela.


Sin darme cuenta, la costumbre de ir a lanzar el anzuelo en el ciber océano, me había alejado de muchas cosas. Ya no disfrutaba mucho de salir con mis pocos amigos a pelotear (sí, tenía) o ir a ver una película, contra lo primero tenía la excusa ideal para inhibir a cualquier adolescente de cualquier actividad: "Es para chibolos, eso de jugar sin mujeres".


Otra cosa que había dejado, y por la que hasta ahora me siento ligeramente culpable, eran mis visitas a West Coast Video o Blockbuster. Era simple: Ya había encontrado actividades más tendientes a la socialización que el hecho de alquilar películas que no pasaran en la tele o las primeras indie como Happiness de Todd Solondz (el inicio de esta es legendario, la verán en este mismo post, es la venganza soñada). El gastar en el internet casi todo lo que podía, no me dejaba ni para el pasaje, y estaba plenamente imbuido en el ciclo de películas peruanas del cuatro, los viernes a las 10:00 pm, de las cuales ni siquiera había soportes en Betamax disponibles.


¿Qué más quería? Tenía Cuentos Inmorales o Maruja en el Infierno sin tener que pagar nada por ellas, ni buscar un operador de soporte en 3/4'' para ver Profesión Detective de Huayhuaca (desde acá mis respetos, profesor, buena película).


Nótese que dije "actividades" en el párrafo anterior: Con el cambio de cole, decidí ejercer un primer procedimiento de Nurnberg en mi vida, no tan brutal como el aún vigente, contra pocos personajes del período anterior. Mi nueva zona era un colegio preuniversitario que me había ubicado en la sección de gente con nivel de notas "intermedio", con muchos otros alumnos nuevos (el 90% del colegio era alumnado recién llegado), con algo que a mí se me hacía extraño: Inseguridad, miedo por lo nuevo, nostalgia por lo que había quedado atrás; conmigo no era eso, mi proceso de limpieza de disco había sido exitoso.


El haber encontrado formas textuales casi infalibles de comunicarme me había dado una seguridad tremenda que hubieran remecido las percepciones de mis antiguas compañeras. Aparte del colegio, tenía el instituto de inglés, vale decir más espacios para aprovechar estos nuevos recursos, junto con una recientemente descubierta capacidad para hacer reir a la gente, en especial mujeres (con hombres y mujeres huecas es distinto: Una palabrota basta para que se carcajeen).


El mundo femenino que se abrió con el final del pasado milenio fue espectacularmente esperanzador. Primero, yo jamás había visto ese crisol de chicas tan diferentes entre sí en diversos criterios (apariencia, edad, grado de madurez, procedencia geográfica, procedencia social, ideario, ideología, comportamiento con los hombres, grado de socialización, gusto musical, gusto literario, entre otros), juntando a las del cole preuniversitario y a las del instituto de idiomas, y, por tanto, definitivamente más interesantes en las cosas que hacían que las del ex colegio, tan homogeneas, tan socialmente adecuadas todas, tan aburridas, tan niñas. Había harto de donde escoger, y lo mejor de todo, es que este producto comenzabar a tener cierta aceptación en todos los segmentos.


Por eso, ante el aumento de la exigencia académica, la vida social, la falta de tiempo, el inicio del pensamiento preuniversitario y la falta de plata, había que establecer prioridades:


1) No iría a dejar el periodismo escolar, por lo menos hasta el mes de Septiembre.


2) Por cuestiones de estudio, el acceso a la internerd estaría totalmente prohibido en los siguiente períodos: Primer quincena de Mayo, tercera semana de Julio, primeros diez días de Octubre y primera quincena de Diciembre, así como en el día anterior a cada examen de básico.


3) Suscripción preferente para las chicas del inglés. Vamos, estaban mejor las chicas de la Av. Camino Real que las del cole, eran mayores, eran un poco más interesantes y, lo mejor de todo, daban un poco más de entrada y esperaban mucho más de uno, lo que hacía necesario "mejorar día a día la presentación". Eso, sin contar que creían que tenía 17 o 18 años, no me había dado cuenta que ya había terminado de cambiar de voz, y de barba en lugar de pelusa facial.


Después de ellas, en un mismo grado de prioridad, chicas del cole y las del mail, pudiendo ascender a medida de los avances.


4) Los cumpleaños de mis amigos eran imperdibles. Ahí sí se suspendía toda actividad, entre otras cosas porque ya había trago.


Fue así como poco a poco me fui desligando de la computadora. Debo reconocer que mucho influyó el hecho aún vigente de que las comunicaciones por internet eran vistas como medio de socialización de los ineptos. Tal vez era cierto, pero más importante era explotar la vida real en lugar de la virtual y pensar en otra cosas importantes como:


1) Vida universitaria: El tiempo pasaba rapidísimo, sobretodo cuando se llegaba al inminente final de algo... y yo ni siquiera había decidido que hacer. Mi plan ya no era tan simple como hacía un año, había una gran distancia entre las letras en general y la Medicina, pero eso no significaba que fueran excluyentes.


2) Mantener un buen promedio: Como todas las universidad particulares, la Católica, entonces reina madre de las universidad peruanas desde mi punto de vista, comenzaba a flexibilizar el acceso. Ya había cambiado su examen clásico por la conocida Evaluación del Talento y daba puntos extra a los primeros puestos (20 puntos, supuestamente era bastante).


3) Alguien estaba ganando por puesta de mano en la realidad: Y como siempre pasa, cuando uno se pega fuertemente de alguien, el resto de gileos caen, hasta los amigos se hacen insuficientes hasta la inutilidad.


Es por eso que pasé incluso tres semanas sin revisar el mail, entre otras cosas porque no quería cambiarme de horario. Eso no me serviría para nada, menos para ser campeón, inesperadamente, sin necesidad de modems.

2 comentarios:

G. Bastas Chipoco dijo...

Pueda que hayas dejado de utilizar tanto la computadora y la conexion a internet pero tus actividades no dejan de ser geeks.

Probablemente porque tú mismo seas así. De todas formas el esfuerzo por cambiar para bien siempre es encomiable.

Andrew dijo...

Hi.
Actualmente el internet para la mayoria de personas es de gran utilidad y a su vez un gran vicio. Como mencionas nos volvemos tan vicioso del internet que dejamos de lado nuestras actividades, pero creo que ya depende de uno mismo el poder controlar ese vicio. Además es muy importante no dejar de lado nuestras responsabilidades.
Saludos.