jueves, 10 de julio de 2008

Virtual insanity (Segunda Etapa)

Continuación del tratado sobre las relaciones ciberpersonales. Por cuestiones metodológicas y porque igual la confidencialidad de estas personas está resguardada, utilizaré los mismos nicks de los chats.




Como habrán creído obvio, ese "fin de milenio" terminó conmigo en la casa de unos tíos en Cusco, muy lejos de toda la parafernalia amorosa a no olvidar que había armado en mi mente.


Sin embargo, algo había armado en esas salas anaranjadas de Lima en aquel incipiente Latinchat, con la premura de la leyenda esa que aseguraba que todos los sistemas irían a colapsar con el advenimiento del año 00 para las computadoras. Aún así parecía por demás insuficiente y caro, para la época: Ella me había dado su celular. Era cosa de esperar el fin del silicio que no llegó, así como jamás llegó el fin de los precios altos a Springfield. Después de un mes para confirmarlo, volví a escribirle a Lula24.


¿Quién era ella? Como parecía plasmarse de la vida real, había tardes en el chat en los que ni el administrador te contesta o te manda mensajes. Hasta un tipo con el seudónimo POETATRISTE-SMP parecía que había ligado algo y que, al menos, volverían a conversare (aunque por entonces, suponía que ella lo plantaría a él), dejándome a mí y a no sé quien más, sin nada. Entre esa calígine, un mensaje gris en la ventana parecía darme una última oportunidad: "Lula24 acaba de entrar a Lima #2", justo antes de probar mi último cambio de sala. Obviamente, cambié el rumbo del cursor hacia ella.


- Hola, soy de Arequipa, y tu?

- Bueno, soy de Lima, cuantos años tienes?


Excelente, era arequipeña, con lo que me gustan las arequipeñas. Había que hacer algo muy rápido en ¡6 minutos!, maldita sea, no tenía ni un miserable sol para pedir aunque sea, un miserable cuarto de hora y, con el roche que da estar en una cabina de barrio donde mucha gente te ha visto alguna vez y donde no va el mismo tipo de personas que al Dorado, un lapicero y un papel para... (creo que decírselo al dependiente era bastante innecesario).


- ¿Sabes? No tengo mucho tiempo, tengo que hacer algunas cosas importantes ahora mismo, pero me encantaría continuar...


Primer cuestionario de 10 segundos: ¿Cómo pedirle su e-mail?

a) "...me das tu mail, por favor?" Descartada: Eso del "por favor" en relaciones entre hombre y mujer es para pavos; luego te vas a acostumbrar a pedir "por favor" que te deje besarla, "por favor" para KAS y "por favor" que me haga caso.


b) "...me das tu mail?" Demasiado imperativo, sin que suene a desesperación. Lo sentía un poco falsete además, no podría ir toda la vida mintiendo.

c) "...cual es tu mail?" Es bastante adecuado, no denota necesidad ni premura (que en verdad existía), aunque sí algo de desinterés, y eso me preocupaba un poco.

d) "... a qué dirección te escribo?" ESTUPENDA, PERFECTA. Qué lástima que se me haya ocurrido varios meses después. Elegí la segunda. Felizmente, Lula22 nunca se puso a pensar en lo adecuado o no de esa formulación y me lo pasó. Con lo poco que sabía de ella, ya me sentía lo suficientemente confiado para salir dando saltitos por la Av. Garzón.



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Las satisfacciones son como drogas, como el casino, como el azúcar, como el chocolate, como el olor salvaje a mujer: Adictivas. Si uno tiene éxito, más allá de lo razonable que pueda ser buscar una repetición, siempre tenderá a buscarla. Y eso hice en aquel verano del 2000, en el que invertí con todo para resarcir aquel triste mes de Octubre pasado.


¿En qué se fundaba mi seguridad? En el hecho de la casi inmediata y significativa respuesta de Lula22 (con saludo navideño y todo), recibida el 30-Dic-1999, y que ningún hecho apocalíptico haya perturbado la internerd. Parecía un guiño feliz del destino, que cambiaría mi fortuna, hasta entonces nula en cuanto a “títulos profesionales” se refería, el renacer. Y también, por supuesto, creer en el poder de este medio.


En las salas de Latinchat y en la minimalista literalidad del recién descubierto mIRC (recomendación de un buen amigo mío), con DalNet por supuesto, mi nick era toda mi entidad, no heredaba los vicios del causante, ni su pasado, ni su presente: La historia de era la que existía desde la entrada a la sala, y nada más que mostrar u ocultar.

Otro punto a mi favor es el tiempo que tenía para encontrar expresiones perfectas acordes con lo que andaba presumiendo (o fanfarroneando), no tenía la presión de ojos esperando de mí palabras complacientes. En cambio, en ese instante incluso podía endulzarle el oído a esa chica (¿oído?), con cualquier adefesio que pudiese inventar y si faltaba, con cualquier versito semidesconocido (recuerdo que llegué a usar uno que escuchaba en las cuñas del programa de Don Pedrito).

Un gran punto adicional, más pronunciado en el mIRC, era confiar en la literalidad: Yo era un conjunto de palabras, un gran guionista que finalmente conseguía en un 35% de veces, excelente porcentaje en comparación del inicio y de mi vida real (con un enfermizo 2% de éxito). Parecía que, como cualquier empresa, esto iba a crecer de a pocos, al menos lo comprobaríamos más seguido en el verano, cuando podía gastarme hasta S/. 20 semanales.

Claro: Otorgado el espacio, a construir como se pueda. Fue así como mi conjunto de palabras se convirtió en mi caballo de Troya, que me permitía entrar como un rey a través de la cibervida de alguien, para luego intentar la incursión de mi verdadera guardia. ¿Esta guardia era muy distinta de la que dejaba ver el armatoste? Pues, tenía los puntos claros:

a) Había que evitar cualquier pregunta o respuesta que indujera a prejuicios. Típico ejemplo: La edad; siempre se presupone algo de alguien por su edad, muchas de estos preconceptos (una considerable mayoría) son falsos o inexactos, pero sirven como para inhibir a cualquier de contratar con uno.

Solución: SI NO PREGUNTAN, NO DIGAS NADA, eso no es mentir. Ese fue un gran error que cometí con J en la vida real reciente, por ejemplo; no sé cuales fueron sus implicancias, pero no debí soltar la lengua ese día. TAMPOCO PREGUNTES, menos si la conversación está amena.

b) En cierto modo, era escritor. Mas, así como para algunos hombres existe “la prueba de amor”, para las mujeres a través del java existe “la prueba”, bastante más productiva y demandante de verosimilitud que la nuestra.

Por eso, más que necesario, tener una que otro verso armado, para utilizar, incluso, con la misma persona. Más que narrador, había que demostrar que uno era poeta, porque estos últimos tienen una extraña prioridad sobre aquellos, ¿por qué? No sé, será otro prejuicio que tendré que destruir para sobrevivir.

c) El mismo nick, siempre. Y también comenzar como si uno hablara con alguien. Es por eso que se me pegó la costumbre de decir en voz alta lo que iba tecleando, hasta hoy.

d) Cosa importante: La apariencia física. Admitir mi entonces considerable gordura no sería propiciar la activación de un prejuicio: Ya activaría un juicio negativo contra uno.

Felizmente, la lengua española, y en especial el vocabulario del joven inseguro, había previsto diversos eufemismos o simples frases de negro o de rayas verticales: “De contextura algo gruesa”, “un poco (sic) barrigón”, “un poco gordito después del mes de carnaval” (consecuente con el súper floro de haber pasado todo Febrero en Cajamarca), “medio cachetón”, “grueso”, “medio gordito”, “NI FLACO NI GORDO” (!!!!), etc.; eso sí, jamás “llenito” ni “rellenito”, no existen, los adjetivos de la LL siempre me parecieron exclusivamente femeninos.

e) En cuanto a otras cosas referidas al aspecto físico, también había que otorgar respuestas, o no respuestas, que se presten a la ambigüedad cuando sean “polemizables”.

Por ejemplo, “con los párpados algo insomnes” (significaba que tenía unas ojeras más grandes que ahora), nunca mencionar lo de usar lentes (vamos, estaba hablando con puras adolescentes adictas o ex adictas a Parchís, a Salserín, a Torbellino, a las Spice Girls, etc, etc.), “moreno” por ser una palabra más atractiva que el andinizable “trigueño”, y por ser más general, puesto “Moreno” es alguien de cabello negro nada más, sin importar el color de piel (de todos modos, era cierto hasta para el entendimiento peruano, tengo muchos más rasgos de zamborjino que de indecopi).

Sé que suena algo racista, pero a cierta edad, uno no tiene ni el valor ni el poder para enfrentar prejuicios tan horrendos, más todavía si se encuentra en estado de necesidad.

Así, ya había construido mi andamiaje. Tenía el guión completo y un extraordinario actor para encarnarlo. Sin embargo, fuera del silicio, el momento de la verdad no estaba cerca, ni habiendo estado en Arequipa.

Romi13, Azuka_L, LuisaEB, Claudia84, Andrefeliz, Cristy15, Adriana82, Josefina18… acá en Lima, todas ellas, todavía estaban a salvo. Ya estaba perdiendo demasiado tiempo, y creo que ya era momento de dar el siguiente paso, sobretodo pensando en que fuera de la pantalla, en el otro extremo del cable, había una opción muy fuerte…




Incluyo también otra canción temática, de 1996 con Jamiroquai.

8 comentarios:

G. Bastas Chipoco dijo...

Me parece un comiquísimi y sesudo analísis, buenos consejos y bien planteados, pero al final no deja de ser pura mierda.

A las chicas les gusta la seguridad en un uno mismo, no importa la 'estrategia' que utilices, lo que importa es la actitud con que lo haces y si te la pasas carburando qué cosa decir qué cosa no entonces vas a perder tu tiempo y no dejas de ser y parecer inseguro para ellas -porque créeme, ellas realmente pueden percibirlo-.

Saludos, me divirtió lo que escribiste

Frank MiChaell dijo...

Se podría decir que la mayoría de adolescentes pasamos por esa etapa en las salas de chat. aunque para mi el internet llego tarde, se me hacía todo un rollo poder describirme con tal de impactar a la infortunada ciber amiga. Pero de ahi fue todo ordinario y dejo de importarme.

Acuarius dijo...

Lo de POETATRISTE me suena un montón.... :S

Fiore dijo...

Uy!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
esas epppppocas aysh jajaja

bso

Raulín Raulón... dijo...

G. Bastas Chipoco: Sí, es un conocimiento vetusto, considerando que tiene nueve años de antigüedad.

Piénsalo así: Eso de la seguridad no lo conoce tan bien un escolar que nunca había tenido enamorada, ni relaciones, ni un besito volado desde la cruz del cerro San Cristobal.

Frank: A veces pienso que, inevitablemente, todos fuimos tocados alguna vez por los circuitos.

Empero, no es bueno anticiparse. Ten en cuenta que recién estamos en el año 2000.

Acuariana: NOOOOOOOOOOOO... ¿alguna vez hablaste con ese patita? A mí me irritaba de sobremanera su presencia.

Fiore: Sí pues, ya comienza a oler a recuerdo y a papel amarillento.

Frankie dijo...

Y en qué chat queda 'Lima#2'??

P dijo...

sería buenísimo estar de vacaciones, pero me faltan 4 finales.

gracias por el saludo :)

Raulín Raulón... dijo...

Frankie: En Latinchat.

Paulette: ¿Cuatro? ¿Tan tarde?