martes, 29 de julio de 2008

Destruyendo mitos

Salió una encuesta muy interesante en la revista virtual AskMen.com, acerca del pensamiento del hombre promedio lector de este boletín. Esta muestra una tendencia u opinión muy contraria a la esperada de hombres jóvenes y solteros respecto a cosas como el compromiso, la fidelidad, entre otras, revelando cosas como que la mayoría busca para una relación una mujer "con madera de esposa", así como un buen porcentaje de los encuestados no engañaría jamás a su pareja.


Ya tenemos algo de idea de lo que se piensa de la mayoría de nosotros. La clásica de saltar de relación en relación, de cama en cama, sobre inmadurez o insensibilidad. Inevitablemente, todos alguna vez caímos en ese saco, con una especial circunstancia que hace más enojosa la situación: Eso contribuyó desfavorablemente al resultado. Si no fuera porque esas ideas se metieron como germenes a la mente de ella y distorsionaron la idea que tenía sobre uno, o porque se psicoseó con eso, malogrando la relación, realmente no nos preocuparía, generalmente no nos preocupa lo que se piense de nosotros si eso no influye en el resultado.


Empero, estamos en el mundo real, los resultados fueron desfavorables, para evitarlos sería bueno contrarrestar esas ideas, y para ello, es necesario saber de donde provienen. Veamos:


1) Medios y comunicadores: Indefectiblemente, la mass media influye entre sus consumidores.


Desde los publicistas gringos o argentinos de Axe o los peruanos de John Holden, hasta las novelas mexicanas en las que el galán, cuanto menos, KAS con dos tipas aparte de su sufrida diva, casi todos alguna vez se encargaron de mostrar ciertos rasgos supuestamente naturales en un hombre: Miedo al compromiso, desbocada necesidad sexual, tendencia al engaño y a la pendejada, superficialidad, todas eso, teniendo como víctima a la princesa del cuento.




Pasaría piola si solo fuera una moda, pero como dije, es algo casi ancestral. Lo más gracioso de todo es que en algunos de estos comerciales, hay quienes ven a la mujer como única víctima; mientras que los años pasaron y casi nunca se tomó en cuenta los cambios de roles que también llegaron por aquí. Lo peor de todo es que las excepciones son pocas, y pasan rápidamente al olvido, como este sublime comercial que también vimos en el Perú, si es que no se rieron un poco o reaccionaron como veremos más adelante.





2) Exigencias familiares y sociales: Sería bueno poder contrarrestar estas con una frase sencilla como un “Como jodes…”.


No es tan fácil cuando te lo piden desde chico, que no llores, que lo importante es siempre ganar, que no te pegues tanto, que lo otro, que lo uno. Menos si quienes te lo exigen primero son dos y se hace más problemático aún, como diría sabiamente Miyagi “Problema de uno contra uno sí se puede arreglar, problema de dos contra uno, demasiada ventaja”.


Mucho menos si uno de esos dos es una mujer que, a la larga, te da una idea de lo que te espera luego, porque mamá también es mujer y, lastimosamente, tiene las mismas taras, que posiblemente también influyeron en tu viejo.


Cuando creces es peor, al punto que te obliga a postergar (si es que no se niega) valores como la camaradería, el compañerismo, porque en la base 1 comienzan con el rollo del futuro, del no fracaso, del conseguir la mejor chamba con el mejor sueldo, sea como sea.


Ya estás crecido, es hora de que debutes. A tu edad, lo normal es estar con una chica, o salir con ellas. Hijito, ¿y tu enamorada? Y sigue, y siguen, ¿alguna vez les dijeron a su vieja o a su viejo “Como jodes, carajo”? Sería un mate de risa y muy justo.


3) Las exigencias de ella: Como todas, nunca te dicen nada, jamás lo harán. Pero ay de ti si no cumples.


Bien aprendido de la tele, de la familia, del ambiente, ellas también pusieron altas sus expectativas, marcando una franja entre lo aceptable y lo inaceptable, lo feo, lo monse, lo admirable y lo complicado. Digamos que no es fácil dejar de asumir las demandas que esos factores te demandan, valga la redundancia, a tener; así como que los de arriba nos exijan a nosotros salir con chicas bonitas, aunque mucho no hagan funcionar sus neuronas, tengan comportamientos díscolos o sean unos caldos fríos.


Es verdad, a todos, beneficiados o no, nos parece más que superficial el que se nos califique por como nos va laboralmente, por nuestra vida social, o por esos estúpidos indicios que supuestamente revelan un mundo (eso de las uñas, por ejemplo, o de los zapatos). Si nos dejáramos llevar por indicios así, no podríamos salir con chicas que usan tops, por ejemplo.


Este es un punto importante, porque a partir de cierta edad, una de las bases del comportamiento es la futura vida en pareja, por no decir que es la más importante. Incluso los comportamientos evasivos son consecuencia de ese factor.


Por ahora, sólo esos factores se me ocurren. ¿Y cómo influye esto? Bueno, aparte de falsear la imagen del hombre, también adultera bastante el comportamiento. Como dije líneas arriba, casi como que se nos hace un pilar de vida esto de conseguir pareja, reproducirse, todo lo demás.


1) Al ser percibida la sensibilidad como un punto en contra, algo que generalmente te hará ver más como vulnerable que como sensible, será mejor ocultarla, o mucho mejor, evaporarla y puede que alguna vez se condense y caiga a gotitas dentro de mucho, mucho tiempo.


Se hace ver como inútil, y a cambio, se ofrece una versión bastante pobre, pero con harta demanda: Parecer sensible. Algo así como servir café en polvo en lugar de un buen tinto pasado (un decir nomás, no tomo café), diciendo cosas bonitas (y eso, con el riesgo de parecer gilero, si es que no eres lo suficientemente “decente” para ella) aun cuando no sepas qué sentido tienen, apelando a lugares demasiado comunes del romanticismo (lo de las cenas, los chocolates, los poemas trillados con los que Bécquer hubiera sido millonario en la actualidad, etc.) para salir del paso, entre otras cosas.


En suma, algo dentro de lo “aceptable”, que no te haga ver como un “huevón tierno y vulnerable” del que se puede sacar harta ventaja y/o convertirlo en amigo payaso o amigo a raya, ni tampoco como un “cerebro” o alguien “súper complicado”, demasiado para ella, que la confunda y hasta la avergüence un poco.



2) En la intención de ofrecer un producto más digerible y acorde a “lo esperado”, también tendemos a superficializar la vida sexual, de acuerdo a lo que puede ser percibido como aceptable en un hombre normal, dependiendo del grado de machismo asimilado en cada lugar.


Igual pasará con nuestro poder adquisitivo, otra cosa que tendremos que mostrar hasta lo innecesario. No sólo demuestra que buena chamba conseguiste o que tanta plata tienes, aparentemente también muestra tu sensatez, responsabilidad e incluso independencia. Como que hay que mostrar más señales que hechos. Por eso, pareciera que nuestro sueño dorado sea el típico del Ferrari con la rubia al costado.


Sólo parece, felizmente.



Aunque gracias a estos y otros preconceptos que se me han pasado o por flojera no incluyo, siempre terminaremos con la culpa de algo, sí somos culpables de mucho de esto.



Así como la mujer que recibe golpe también tiene culpa, nosotros tenemos la culpa de ser tan de masa, tan maleables, y dejar tanto de ser nosotros mismos. Tanta culpa por alegrarnos, de decirnos los unos a los otros "es que uno es varón", tanta responsabilidad por aceptar cargas tan innecesarias y condenar al que vive liviano.



Ahora sí, puedes decir que soy culpable, pero no de tus desgracias, ni de que me hayas puesto cuernos por no darte miel o por atosigarte tanto. Soy culpable por creérmela todititita.

9 comentarios:

G. Bastas Chipoco dijo...

Esas encuestas son tan relevantes como el resultado de la primera división de fútbol femenino de Zánzibar.

Al final, todos los hombres son distintos, de ahí que el motif de sus comportamientos sean similares en algunos casos no certifica ni asegura nada.

Qué bien me siento siendo hombre, así haga pendejadas que las mujeres odien y otros hombres critíquen -y en el fondo envidien.

Acuarius dijo...

ay, tu sigues con tu palabrita esa de KAS. Te daria risa el nombre de los refrescos aca, en Espana.
Miralo
http://www.castellvi.info/imatges/productes/kas%20llimona%20llauna.jpg

;)

Fiore dijo...

jajaja
a veces ser mujer no parece tan complicado y éste post y con la encuesta al parecer ser un chico tiene su alto grado de complicación jajaja

un bso

Fr@nk M!Ch@ell dijo...

los padres no es que joden sino que se preocupan en demasia por sus "hijitos" y si tenemos el defecto mamitis nos veremos obligados a prestarles atencion.

Alexis dijo...

Oiga usted tiene mucha razón. Todos los que nos rodearon cuando niños se han encargado de meternos esas ideas. Desde el -aparentemente- natural "los hombres no lloran" hasta el memorable "agárretala nomás". Todas esas premisas, querrámoslo o no, nos han forjado una mentalidad perturbada. En fin...

Sheila dijo...

fuistes??? a la feria del libro???? no sabes la cantidad de gente que habia ... lo persegui hasta el estacionamiento por su firma ... horror no??

Se Armo La Gorda dijo...

Paso a saludar...

Y aprovecho para decir que odio las publicidades de detergente con mujeres que supuestamente se la pasan fregando y limpiando la caca del perro al mismo tiempo...y pueden mantener el pelo impecablemente planchado acompañando una sonrisa Colgate.

No, No, y No!

Saludos,
La Gorda.

Raulín Raulón... dijo...

Bastas: Sí, somos distintos, aunque fácil tenemos un máximo común divisor.

Sigue racionalizando las cosas, mientras puedas. Es muy bueno.

Acuariana: Yo pensaba que sólo exitía KAS en botella hasta que oí una pregunta divina: "¿Tienes KAS?"

Fiore: Sí, todos tenemos un laberintos, varias llaves, varias puertas.

Frank: ¿Ves? Por eso digo que es esencial liberarse de esa huevada, para iniciar la matanza de ese y otros fantasmas.

Sheila: Sí, hasta el copete. Pobre humanidad, pobre español.

No, ni de vainas iba. Mucha fanaticada de Cisneros, mucho pueblo.

Gordita: Sí, yo también las detesto. Como la publicidad que tiene a las mujeres bien peinadas, incluso después de una larga y tufienta noche de sueño.

lamujercaballitodemar. dijo...

Es cierto tenemos muchos preconceptos en la cabeza, algunos que liberamos al hablar o actuar en nuestro circulo de manera inconciente y en ocasiones con mucha conciencia eh. Pero no todo es un porcentaje ni todo es una cifra correcta.Al momento de jugarnos por alguien dudo que pensemos "racionalmente" y hagamos caso en algo a este tipo de "mitos". :)
Saludos.