jueves, 21 de agosto de 2008

XE XMX


(Doy premio al que me diga quien canta esta canción. Sé quien es, pero me da roche admitir que me gusta alguna de sus canciones, y también quiero recompensar a los lectores)



Después de leer este último post de Frankie, volví a escuchar esta canción de un cantante cuya carrera fue subestimada luego de su irrupción pop en 1990. Recordé haberme sentido así... pocas veces... ¿así como? Así pues, así, como cuando este cantante o el compositor se decía al decir la frase, también tabú e impronunciable para mí la mayor parte del tiempo.



Tenía 16 años cuando la dije por primera vez. Fue en la oscuridad de mi cuarto, a solas, cuando ya llevaba tres días sin hablar con M-1, con quien tuve una discusión por no controlar mi propio estrés, el que chocó con una madurez suya evidentemente mayor a la mía. La discusión, como la mayoría de discusiones series que tuve, fue bastante fuerte y con alguien que la ganó por Knock Out con posterior Fatality (ella, yo suelo ganar por puntos).



No lo dije, lo susurré, despacito, como para que nadie me escuchara, tal vez con la subconciente intención de que mi voz se haga pequeña, lo suficientemente escurridiza para esquivar todos los asteroides que había por esos fríos días de Julio, entre ella y yo. Era nuestra segunda situación límite, mucho más grave, y lo repetí un par de veces, luego de ir diciendo en el mismo volumen todos los motivos por los que podía decirlo sin temor a mentir o equivocarme.






(Roberto Carlos, tremenda versión de "And i love her" de Los Beatles. Disculpe él y todos ustedes la pobre y triste calidad de este videomontaje, hecho por algún enajenado usuario de Youtube)



Desde ese momento, esas dos palabras fueron como el extintor que todos mis espacios amorosos. Era cierto lo que sentía, los momentos sólo tenían un común denominador, que no era la alegría común con ella, ni la complicidad, ni el entendimiento mutuo, ni la apasionada atracción ni la intrincada furia de las caricias. Tal vez me parecía bastante ocioso decirlo al demostrarlo tanto (no tan bien, era un crío, no lo olviden, pero a fuerza de acumulación), hasta que... no había como demostrarlo, no había oportunidad para abrazarla, mi presencia se había convertido en una amenaza y mi única posibilidad era ese mensaje.



Lo intenté un par de ocasiones con M-1, hasta Octubre o Noviembre de ese año, cuando me di cuenta de que, a pesar de haber activado el extintor muy tarde, algo muy valioso había logrado rescatar de ese desastre que provoqué y deshice lo nuestro.



¿Volví a romper el vidrio? Sí. No pasó más de un año para verme forzado a sacar las dos palabras de emergencia. Mucho tiempo después de esa fatídica noche de Mayo del 2002, pensé que lo había hecho muy tarde, que ya no tenía sentido reparar algo producto de lo que yo mismo no habñia prevenido. Más tiempo después, al cumplir los dos años de aquel incidente, luego de herirme la piel de tanto atravesar el vidrio y sacar "eso", caí en cuenta de que no había sido tarde, sino que había sido vano, total y absolutamente vano, y había dejado dicha carga en un nivel casi vacío...







Lo que sucedió en años posteriores fue algo similar respecto al timming: Lo suficientemente tarde, no para evitar un desastre, sino para regar con todo "esa semilla llamada...". Indecisión, tal vez el miedo de que mis frases sean jaloneadas como LMS y de tal suerte, sea yo arrastrado a través de la terracería de los caminos estos, incapacidad, timidez, temor a la reacción de ella, muchas razones... que luego encontraron su encarnación: Limón. Una cítrica que encarno en sí misma todo lo que yo no esperaba como reacciones ante mis sentimientos y que, de forma inocente pero por ello mucho más dolorosa y tosca, raspó con todo mi manifestación.



Confirmé lo de la oportunidad con J, el año pasado. Mis palabras debieron llover esa noche de copiosa llovizna de Julio, cuando aún era gordo pero al menos le parecía adorable, cuando la lamparita de ese café miraflorino era el vértice de dos hogueras en los extremos de la mesa. No lo hice. Para barajarla, le dije que es de la puta madre tener un cerro La Milla cerca, para pensar que también hay estrellas en el cielo incluso en invierno.



Tampoco lo hice después del terremoto, ni en Septiembre, ni después, casi hasta dejarlo como un caduco regalo de navidad, sí, caduco, porque creo que muchos conocen el desenlace. Estuvo entre mis brazos, entre sus comisuras, pero ya había algo ahí muy fuera de tiempo.






(No, el de la derecha no es Francella, y tampoco son retrasados mentales)



¿Decirlo en otro idioma? No sé, se me hace como a un juego. Eso pasa: No puedo andar repartiéndolo como huevos de pascua. Es una de esas cosas especiales, con las que hay que especular para que no se gaste, si es necesario. Dos palabras que arrastran demasiado mundo, como si al dejar salir la lengua, fuera tras ella un universo que bien podría explotar dentro de boca.



Tal vez menos riesgoso y más concreto, más significativo, sea el método de The Cure. Sólo reconocer que ese amor hace sentir la frescura de una nueva respiración, que puede hacerme sentir joven, mejor. Por eso, creo que es una canción ideal, tal vez la mejor de las declaraciones de amor.







Y bueno, una canción para mí intensa, estupenda, sin los arreglos de su versión en español.




6 comentarios:

Frankie dijo...

Claro Raúlín, tienes razón.

Faltó la versión para apagar incendios. Para cuando ves que la situación se está yendo por la borda y el único enganche para contenerla es decir la frase y esperar que tenga el efecto que uno espera que suceda.

Angela Espinoza H. dijo...

yo hasta ahora, no he tenido el valor de decir esas palabras... aunque cosas muy graciosas siempre surgen a su alrededor, a ver sí la próxima vez lo dices con mejor éxito...

Saludos...
PD: Leer tu blog, hace q recuerde demasiadas cosas que creí olvidar... ggrrr... fiel al castigo, sigo leyendo. ja

rodrigo tm dijo...

Es k te kema pes arturin... a mi a ti, a todos.

Alucina que a mi tmb se me hace un tabu decir esa wada

Plan V??????? No serà Plan VAGINAL???? aplaossssss...

Raulín Raulón... dijo...

Frankie: Sí, y en verdad, esa es una de las dos que conozco bien.

Es cosa de timming, tengo que entrenar bien en ello.

Ángela: Normal, yo tengo la sensación de que, en contraste con el valor, puede que tengas el oportunismo para decir... eso.

Roderick: Oe, cuñao, gracias por tu visita.

Bueno, entiendo porqué se te hace "difícil", te conozco, mosco.

Plan vaginal, mmmmmmm, no lo había pensado así; no suena mal.

Octavio M dijo...

Algo me atormenta, estimado Raúl. La última noche tuvo demasiados excesos; de de todos ellos, queda en mi el vago recuerdo de muchas cosas inconexas. Una de ellas es haberle dicho a alguien esas palabras mismas. Aún sigo preguntándome a quién fue. Si fue a alguien que estuvo en la celebración, si fue a alguien que llamé o me llamó, si fue a alguna extraña o quién. Y tengo una sospecha: nuestra amiga en común, la que sí estuvo en la celebración. No me atrevo a preguntar.

Alexis dijo...

Cuantas veces me ha costado decir te amo, y otras tantas lo he dicho como si fuera un saludo. Pero ahora creo que ya aprendí y ya no será tan fácil como antes.

Estupenda la canción de The Cure. Infaltable en mi mp3.