viernes, 28 de septiembre de 2007

Trilogía Vengadora: Tercer texto (Parte I)

La Trilogía Vengadora, en realidad llamada Trilogía de la Crueldad, intentó ser un tridente de historias desamorosas, escrita hace más de dos años, sobre pura realidad situados en el año 2003. Esta debió ser la tercera entrega, pero ahora ya no existe tal trilogía, las otras dos historias simplemente se traspapelaron en el transcurso de la historia, o están en mi jai faif (hi5).







En aquel bar de la lucesita, pensaba en muy alta voz. No podía creer que mis amigos me hubiesen convencido de comprar entradas para la fiesta de cachimbos PUCP por el solo hecho de que en esa medianoche yo cumplía 18 años, no podía creerlo porque hacía ya cierto tiempo había dejado de ser cachimbo y menos podía concebir estar afuera de mi casa aquel día, cuando sólo estaba dispuesto a ser encerrado por todas mis equivocaciones.



Hacía una semana estaba comentando con Andrés, uno de los presentes en esa mesa, que no me había recuperado aún de todo lo que supuestamente estaba ya dejando atrás. Con otras cervezas entre los dos, me sentía lo suficientemente laxo para confesar que hacía mucho no tenía a otra persona en la mente que no fuera LMS, que estaba dispuesto a comenzar de nuevo con ella incluso a un año de nuestro rompimiento y que creía que ella también lo deseaba con todo lo que un hombre tiene en su interior para creer. Andrés me preguntó por Z, una chica que había conocido en una clase con quien me había visto varias veces en la facultad, con cierto entusiasmo que se detuvo con mi respuesta.



- Si no lo sabes, te diré que se parece a LMS, y me gusta pensar que como Z da un poco de pié, LMS también lo hará.



En la mesa de hoy estábamos Andrés, Luis Manuel, Toño y yo, ellos con cierto entusiasmo por la víspera de mi cumpleaños, con la nueva oportunidad que supuestamente depara cada onomástico; yo riéndome de sus chistes y pensando en que de lo último que tenía ganas era de hacer cola fuera del María Angola para después, adentro, buscar copias imposibles de mi mujer, pues para mí lo era. Mientras pensaba, deseaba un salvaje amor que reventara mis venas esa noche, un extraño amor que se rehusa a dejar la enredadera donde se había anidado y que estaba dispuesto, en una noche calurosa como esa, a ser incendiado como la maleza que era una pasión así; era mi cumpleaños y deseaba el otro estado posible del mundo, estar con LMS toda la noche y poseernos en contienda sin territorios, sin trincheras ni escondites. Sólo deseaba, pues ni vela para soplar y pedir un deseo tenía, sólo el vaso más lleno de la mesa y la oportunidad de decir algo.



- No tiro desde el año pasado.



Mis amigos se rieron estruendosamente, sin tener en cuenta que ni Toño ni Andrés hasta entonces lo hubiesen hecho jamás. Esa frase mía fue el mensaje para ellos de que ya era hora de ir hacia allá.





Para entonces, se había impuesto la costumbre de señalizar, hacer colas, habilitar varia salidas y poner un límite a la capacidad de un local, el incidente de Utopía estaba aún muy fresco en la memoria colectiva. Mi mente era un presente-pasado-irregular-continuo que me hacía pensar que, de haber venido con LMS, esa sería nuestra tercera fiesta de cachimbos y esta vez, sí, a diferencia de las dos anteriores, pasaría toda la noche junto a ella, siendo incluso por mi cumpleaños, fecha especial. No hay maquina alucinante mejor aceitada que la de un hombre que no tiene sexo y cuyo amor vive sólo de la miserable pensión de unos breves recuerdos. Ya era hora de entrar al bullicio, a esa fiesta que desde ya sentía ajena, atiborrada de extraños y de motivos para irme.



Cada quien cogió su vaso y se fue a sacar trago en aquellos pandemonios de universitarios recién ingresados que se arman alrededor de las casetas. Los cuatro no nos separamos en esos minutos hasta que cada quien fue por su lado, dispuestos a fracasar más que nada por N motivos: Forma física, apariencia, vestimenta, falta de carisma, falta de conocimiento en gilear a alguien entre tanta bulla. Me preguntaba si Luis Manuel podría ligar con esa chica de Conta llevando aquel polo de Sakura y me respondía que no, viéndolo irse por otro lado, avanzar unos 10 metros alrededor del núcleo de baile para intentar con otra persona. Cuestiones similares pasaban con mis otros amigos, mientras los observaba.



Mi hora llegó. Por la entrada vi a E con un par de amigas suyas que también conocía y volví a pensar en el presente, en como corregir el pasado y tener fe en el futuro, poner el primer ladrillo poniéndosela a ella. Éramos compañeros de salón de cachimbos y nunca profundizamos amistad, sobretodo después de un accidente demasiado embarazoso el cual bien podía olvidarse sobretodo si los dos habíamos sido los únicos testigos de aquello. E definitivamente no era la mujer de mis sueños, pero nunca me hubiera opuesto a que sea la mujer de mis noches sin dormir, a pesar de su tendencia a ser tan adolescente, de su renuencia a usar lentes y de su excesiva condescendencia con los más pichangueros.



Me acerqué a saludar y conversar un rato con las tres mientras se pudiese, de cosas como los otros compañeros y amigos del salón, y así, de esas que dejan ver a las claras que para hablar hay otras horas y otras personas. Aún así, mi objetivo era E, las otras chicas podrían hacer lo que quisieran y hablar con quien quisieran, su desden no era mi derrota.



- Bueno, E, ¿quieres bailar?





(Continuará esta historia. Garantizo que la costumbre de ir a este tipo de fiestas no continua, para nada)

4 comentarios:

violentateamor dijo...

como persona argentino me pregunto: "¿que es cachimmmmmmmmmmmmmmbo?"

:)
soy porteña vió
besoss

Raulín Raulón... dijo...

Cachimbo: Estudiante de primer ciclo o primer año de universidad.

Fiesta de cachimbos: Fiesta organizada originalmente para los cachimbos, pero a la que van todos los que consiguen una entrada.

Guau! Pensé que ese termino era universal.

EmPapeLada dijo...

Cachimbo....cachimbeada...aquellos tiempos, U_U los recuerdo con nostalgia. Tienes los recuerdos tan frescos y detallados, que bueno eh. :)

Raulín Raulón... dijo...

Sí, y eso que ya me hace sentir muy muy viejo...