domingo, 19 de octubre de 2008

Perder peso



El gordito del salón, ese solía ser yo en mi infancia.


El gordo chancón, ese fui yo en la adolescencia.


El de la foto de arriba soy yo, en Oct-2006. Eran más o menos 85 kilos.



Llegué a adelgazar algo en los últimos años de colegio, como para pasar piola, "el estirón" lo llaman, lo suficiente como para ser campeón o al menos luchar siempre el título. Luego, recuperé y hasta gané, en el momento más bajo de esta existencia (Sept-2003), hasta los 93 kilógramos, con 1.82 de estatura, para que vean la diferencia. Para Octubre 2007, el peso oficial era 86.18 kgs, tal como parece demostrarlo la agripada foto mía de abajo.






Ni recordando, puedo entender el motivo exacto mi reacción hacia la comida provocada en el MP: Una cerrazón jodida de esofago y un apagón del ácido clorihídrico que me duró tres días. Habría sido el asqueo que me producían las fondas aledañas a la Av. Abancay, o el de comer dentro de ese horroroso edificio del estado, y el terror hacia necesitar ir al baño después de la merienda. No, definitivamente no podía tragar, y tampoco quise intentarlo durante tres días. Tres días en los que me castigaría por mi fracaso laboral de entonces, tres días a cambio de toda una vida de fracaso, de tirar promesas al tacho, de defraudar a gente que nunca confió totalmente de todos modos.


Hay muchas cosas que no aclaré en este post de la primer año de este blog. Supongo que recordar es la mejor forma de esclarecer ciertos asuntos, así que sigo.


Pasaron los tres días, tres en los que fui degradado a mesa de partes, y en los cuales el pantalón comenzó a quedarme algo ancho. Bebía, y comencé a sentir la necesidad de comer unos bocaditos de algo irresistible: Brócoli arrebozado con frejoles y arroz. Sólo unos bocaditos, porque mal que bien mi cuerpo seguía cobrándole la deuda a una vida que se había dejado estar tanto, que me tenía trabajando en algo que odiaba.


Entendí el mensaje a punta de castigo: Hay que lucharla más, hay que sangrar de verdad la camiseta. Claro que se podía. Mi crisis de turno con J se debía a no haber pisado el acelerador antes del terremoto. La actual, a mi desidia, la cual se acabaría en las noches, con mis primeras carreras en el Campo de Marte, ciertas sesiones de pesas en mi habitación y así, una forma de transpirar todas las toxinas que adquiría con la luz del sol y un poco después.


El resto, es historia no tan conocida.


Después de cerrar en primera instancia el caso J, sabía que tendría más tiempo individualmente libre, considerando que ya no habría que reservar noches para posibles salidas o abrazos navideños. Aparte, después de haber dobleteado durante una semana entre el MP y el estudio, y de haber corrido como loco de La Capullana hasta INDECOPI antes de que entren en vacaciones, supuse que la única buena forma de reljarme sería hacer ejercicio, todas las noches, desde la hora que llegue hasta las 11 p.m., cuando no tocaba sauna.


En Febrero del presente año, llegué a mi cifra record: 1.82 m., 70 kilos. Entre Octubre del 2007 y Marzo, 16 kilos perdidos, comenzando con ese famoso y controvertido método del ayuno emocional: El fin era quitar el sobrevalor a la comida y modificar el metabolismo, para empalmar después con ejercicios, suprimir una de las tres comidas, pura bebida sin azúcar, puro rostro sin mucha papada.






En ese verano, comencé a sentir mayor comodidad con mis pasos, mayor velocidad, doble energía, dobles ganas de salir a chambear y hasta triples algunos días. Se me había hecho mucho más fácil abordar mujeres y conseguir resultados (igual, un grupo reducido, las mujeres para mí casi no existen en los gimnasios, en los que también soy muy complicado), como si ya no existiera una barrera de manteca. Había perdido el pudor en el vestidor de hombres y en la cancha de fulbito. Seguía fumando, pero ya no me faltaba el aire, ni sentía dolores musculares, y la gripe había perdido su lugar en esta casa. Ni hablar de los caminos que se me abrieron en el Perú, como el de abajo.





Igual, hay gente que me preguntó si no creía que mi empresa era superficial, la más frívola de mi vida, si estaba enfermo o no, si estaba deprimido o no. Gente que, vamos, pertinente, pregunta y se preocupa cuando ya no es necesario, o porque ya no puede o no quiere hacer nada al respecto. Lo importante son las preguntas que se responderan, genéricamente.



1) El hombre gordo es una versión disminuida de la masculinidad, en el más lato sentido de la palabra. ¿Qué siente un hombre que sabe que no es tan capaz de proveer y proteger como otros? Por eso, tal como lo dije en el post aquel, no es una situación sólo de que no me quede algo o algún tipo de frivolidad. Y creo que la conclusión de este post confirma algo muy importante de mi teoría. Si no, que lo confirmen aquellos que me persiguieron horas de horas para ser aconsejados, son seis patas, sólo dos de ellos me siguieron.


2) Sí, mi método, a diferencia de Herbalife, está vetado por todas las organizaciones de salud del mundo: pero después de todo, sólo consiste en pisar el acelerador respecto a las restricciones alimenticias. Señores, una limpieza no es algo permanente ni algo que pueda matarlos, es más bien algo perjudicial para las industrias de alimentos, las mismas que venden hojuelas azucaradas como algo nutritivo o recomiendan tomar tres vasos de leche al día, para no hablar de las carnes.


En realidad, esa parte es básica. Recordemos que comemos para vivir, y no a la inversa.


3) En estas lides se ve a los verdaderos machos. Con cualquier método, son necesarias dos cosas: Constancia, disciplina y creatividad. La segunda para seguir al pie de la letra las indicaciones, y la primera para no dejarse tropezar o caer en el desgano.


En cuanto a la creatividad, si bien es cierto que las indicaciones hay que seguirlas, hay que darle un empujón creativo o buscar salidas novedosas a las tentaciones, como llevar poco dinero para evitar comprar dulces, o echarle trocitos de kión a los dulces que haya en la casa.


4) Quien pretende adelgazar, mal que bien, gasta dinero, sobretodo si quiere hacer de su propósito algo sistemático. Esto va a sonar machista, pero es cierto: Los hombres son los que mejores resultados sacan de ir al gimnasio o de seguir un régimen. ¿Por qué?


No es sólo porque la gordura los afecte más, sino porque ven eso como una inversión; por eso, es difícil escuchar que un hombre deje el gimnasio o haga trampa con una dieta, sobretodo si pagó harto por ella (como yo lo hice, y por eso le saqué todo el jugo).


Creo que los desertores en general, podrían ayudarse mucho pensando en que dejar algo en cierta etapa no significa dejar de pagar por ello, sino que incluye dejar de lado posibilidades de evitar tomar otros sistemas en el futuro, los cuales también podría dejar a medio camino si los toma, formando un círculo vicioso en el que pierde la billetera, el marido, los padres, la salud y, si quieren, la apariencia.


5) Ojo, mantenerse activo no significa sólo hacer ejercicio. Implica también tener el tiempo libre a utilizar en cualquier tipo de actividad, buscar o dedicarse a la chamba, tener el cuerpo y la mente ocupados.


Bueno, siendo el 3 de Noviembre el día de la conmemoración, días antes decido volver por el territorio de la balanza: 72.38 kgs. Más de dos kilos recuperados desde el 9-May de este año, día en el que toda actividad periódica de más de 100 minutos cesó en mi vida. De acuerdo a mi última prueba de sangre, mi colesterol también subió, sigue en un nivel normal, pero esa subida de ocho puntos hasta 179 no me ofrece ninguna garantía.


Hay que evitar la fofez, hay que evitar los males cardiacos, hay que invertir, y sacarle todo el jugo. ¿Gimnasio y dieta de la salamandra nuevamente? Yo creo que sí.

18 comentarios:

Cris dijo...

No jodas!

Entonces el gordito del salón puede llegar a adelgazar tanto¿? no me lo imaginaba xD

Yo al revés, necesito ganar peso, si tienes alguna recomendación seria chevere jajaja

Saludos!

Cris.

Angela Espinoza Hermoza dijo...

PLOP... bueno, en mi caso ha sido diferente. En el colegio mi peso era lo último que me importaba y tampoco estaba subida de peso... estaba en lo que los doctores llaman el peso ideal, hasta quinto de media, año en el que la ansiedad se convirtió en parte casi cotidiana de mi vida (hasta ahora), y comencé a ver que la ropa me estaba quedando apretada.

En la universidad, la cuestión iba tambaleándose, adelgazaba, engordaba, y ahora solo trabajo, y he ganado al menos 6 kilos desde que inicie la nueva chamba... osea... Mi jefe no colabora con la dieta que hemos iniciado la gente en la oficina... Cuando la cosa es brava y hay harta noticia y la gente no va a salir a comer a su hora, fuimos, el jefe viene con cocacola para todos, galletas o empanadas... osea... pero como siempre paro dándole pelea al peso. Hace una semana he regresado al gimnasio. No creo que sea solo cuestión de dinero o de inversión (soy tan tacaña que hasta la china de pasaje me duele dar), sino de fuerza de voluntad. Conozco gente que sin dinero, o quizá justamente a falta de este, ha bajado de peso, y conozco a muchos men que en el gimnasio solo han ido a gilear.
En fin, esta vez me he metido por cuatro meses en el gimnasio, y voy a eliminar la ingesta de chocolate. Veamos, cómo me va.

Suerte, y cuidado con el colesterol.

Lara Holmes dijo...

Asuuu...si q te ves flaco en esa foto....Sorprendida :-O

Raulín Raulón... dijo...

Cris: Cuando tengas mi edad, agradecerás no haber podido subir de peso.

Saludos.

Aneitamoza: Yo tampoco me interesaba mucho, pero justamente la ansiedad me transfirió a un laberinto de aquellos.

Sí pues, a veces el vencer el hambre de cualquier manera no ayuda mucho.

Suerte con ella, y no te olvides de eliminar a ciertos animales de tu dieta.

Lara: Sí, más o menos ando así. Lástima que esas fotos sean de entre junio y julio, tampoco he cambiado demasiado felizmente.

Acuarius dijo...

umm, pucha e todas las fotos aparece la misma persona, o sea tu? imposible!!!! ;)

***N!nf@*** dijo...

Yo se lo que implica bajar de peso, pero nunca fui la gordita del salon, solo la bulimica de paso, que llego a pesar 47 kilos y casi la internan en el Larco Herrera por arrastrar 05 años de bulimia y anorexia, yo empece con una simple dieta. ten cuidado no todo es bello.

Anónimo dijo...

ala q shit te paso... puta q miedo weon. Ten cuidado con esas bajadas repentinas de peso loco q pueden traer complicaciones.

El Chico Nube dijo...

Me gustaba más el otro título.

Igual, qué bueno que ya no eres ese gordito de la foto. (¿Eras el de la derecha o el de la izquierda? Jajaja!)

Elmo Nofeo dijo...

No sabia que Boy George y tú eran amigos :).

Raulín Raulón... dijo...

Acuariana: Así es como el mundo da vueltas cuando uno mismo pone de su mano.

Parecía parte de la profecía, en fin, al menos por esta no tengo que quejarme

Ninfa: Eso ya pasó hace casi un año. Mi sistema se dirigió a darme una segunda oportunidad de vida.

No te ofendas por lo machista de mi comentario, pero soy lo suficientemente sensible para sufrir en silencio cosas así, pero lo suficientemente sensato como para no tapar un hueco con otro hueco.

Anónimo: Al igual que con anteriores comentaristas, agradezco tus buenas intenciones, pero como ya comenté, eso pasó, y dudo que vuelva a pasar.

El chico nube: Es buenísimo, ahora puedo culpar completamente de mis frustraciones a terceros.

Elmo: Somos patazas, yo mismo solía ayudarlo a mantener la línea.

iziar leugers dijo...

que bien por ti, sigue cuidandote! un punto mas en contra de la gordura masculina: las moobs (=male boobs).

Sheila dijo...

mmm yo hago trampa no es justo me cuesta mucho!!! pero vamos a er como hago para no caer en tentaciones

Frankie dijo...

Broder, me haz abierto los ojos..

Atrás hamburguesas y huevos fritos!! No quiero verlos hasta el otro año!!

Mañana me pongo a hacer ejercicio =)

Raulín Raulón... dijo...

Iziar: Gracias,y s{i,toda la razónn con los moobs.

Frívolamente hablando, el hecho de que el 90% de mujeres no quiera ni tomar ni café con un gordo, le hace pésima publicidad.

Sheila: Mal, mal, mal. Pero bueno, sería grave si fueratu plata...

Frankie: Me da gusto quehaya ese efecto. Es parte del objetivo.

Tu hígado y tu corazón te lo agradecerán

Germán Terán dijo...

Yo si supero con las dietas, ando gordo, realmente gordo, pero creo que no me había dado cuenta.

La gordura, en mi caso, no me trae limitaciones de ningún tipo, digamos, amorosas, laborales o deportivas, y no es que me agrade tener una panza, es simplemente la ansiedad por llegar a casa y comer un rico arroz con pollo y papa a la huancaina después de un día arduo de trabajo, no hay nada mejor que eso.

Quizás deba hacer dieta, si, la hice hace unos años y baje 15 kilos en mes y medio (suicida), y es probable que lo retome, no por estetica sino por salud.

salu2
germán

pd: como es la gente no? mil comentarios apoyando a magaly como si escribiendo en el blog ella los fuera a leer.

CállateTú dijo...

Tú eras el gordito del salón...

Yo viví tres largos años en secundaria martirizada por ser morena...

Los niños de mi escuela dibujaban muñecos morenitos en el pizarrón y me decían cosas horribles...

Tu adelgazaste y se te quitó lo gordi... Yo soy feliz morenilla y ellos quién sabe dónde andan, jeje.

Alexis dijo...

Pucha maestro, este post será ègado en la puerta de mi refrigeradora cada vez que sienta algo parecido al hambre durante las noches.

Los testimonios de vida como el suyo, sí que valen.

Saludos!

Maria Vanessa dijo...

=O

Yo tb quieroo!
Al igual que Frankie, Adios fritura!
Besos!