domingo, 6 de mayo de 2007

Rencor, ¿mal? necesario (Parte I)





Esta salida la descubrí muy tarde, aunque debo admitir que de conocerla a su tiempo, no hubiera tenido el valor de aplicarla. ¿Ahora? Pues, no sé. De todos modos, no eran las mismas circunstancias: Jane Adams, la actriz de esta genial película, es un pan de dios con mantequilla y mermelada en comparación a Little Miss Sanchains en aquella última noche nuestra, por lo menos en la película dejan hablar algo al pata.

El rompimiento ideal es como un R con R reventó, Rompimiento + Rencor = Chau, revienta, hasta nunca, todos felices. Es un ideal que descubrí después de un largo trecho.

Me costó muchísmo asimilar mi último rompimiento. Lo digo en el sentido más amplio posible, pues trascendió en ámbitos tan importantísimos en mi vida como el económico y tan incontrolables como en el factor tiempo.

Después de aquellos fríos días de mediados del 2002, intenté por todos los medios conocidos olvidar todas las palabras que nos dijimos aquella noche, olvidar lo que había pasado, olvidarla a ella después de haber hecho tantos planes en mi mente para nosotros, olvidar su forma especial de demostrar lo que sentía, incluso olvidar su apariencia y aquel pensamiento tan superficial como inevitable en una persona que no pasa de los 20 años y, por lo tanto, vive la frivolidad adolescente aún: "Puta madre, ¡que buena que estaba Little Miss Sanchains y no me la tiré! ¿Cuándo volveré a pescarme a alguien así?". Desde las cojudeces más grandes como esa hasta las cosas más dulces, el intento tenía como objetivo olvidarlo, pero una cosa era intentar, otra distinta era poder y otra distinta a las dos anteriores era querer hacerlo y yo realmente sólo cumplía con la primera de las acciones mencionadas.

Y sí, lo intentaba, pero de mero trámite, sólo por cumplir con mostrar fortaleza en el hecho de que una mujer no podía ser capaz de destruir mi ponderosa personalidad ("Ponderosa" que sólo pesaba vivencia adolescente) y que si yo quería podía aprovechar mi libertad como quisiera, agarrarme a cualquiera y hacerla de latin lover PUCP. Mas, la procesión iba por dentro y la diosa en andas era Little Miss Sanchains, la cual se hacía negar en su casa, no daba oportunidad a dirigirle alguna vez la palabra o no respondía, hacía de nuestros varios amigos comunes amigos sólo de ella y odiantes de mi persona, entre otras cosas que una chica hace para destruir a alguien.

Sin embargo, a pesar de intentar el olvido "dejándome frecuentar" a nuevas personas y dedicándome a otros aspectos de mi vida, en mis aposentos más íntimos tenía espacio para ver las fotos que tenía de ella (de las cuales, muchas saque de la tienda fotográfica después de la pelea final), recordar sus conversaciones, leer sus mails (que ya existían entonces y ya comenzaban a ser moneda corriente, incluyendo latinmail, mixmail y chickmail) y responderle como si le respondiera ese mismo 25-Mar, pero con el sentimiento de 17-Jul. Debo mencionar que, obviamente, mis sueños concientes e inconcientes giraban en torno a ella y mis fantasías, el mundo sin todo aquello que había sucedido aquella semana (lo que conocía yo de ello en ese tiempo), una tarde entera tomados de la mano cerca al litoral, pidiéndonos perdón por cada error que inmediatamente dejaba de existir o en una banca vacía, conversando y recordando aquella curiosa anecdota que incluso había provocado una pelea horrible por la cual casi terminamos.

Mi etapa de intento duró mucho más que las dos otras etapas juntas, aproximadamente dos años. Y en realidad, la herida no había cerrado porque yo desconocía toda la verdad acerca de nuestro rompimiento y lo que pasaba después, de lo que asumí toda la culpa además, y tampoco encontraba una causa real para todo ello y pensaba que este error mía podía corregirse, que merecía una segunda oportunidad. En ese tiempo, incluso llegué a pensar que me había enamorado de una chica muy parecida a ella, descubriendo después que era sólo su parecido, que andaba buscando un réplica imposible de Little Miss Sanchains en otra chica con la cual mi avance sería perpetuamente infructuoso por razones que expondré en otro post.

Aparte de eso, volví a descubrir la magia del mIRC, conseguí chambas extravagantes para mantenerme ocupado y alejado de cualquier recuerdo de ella (Un ejemplo: Mi lugar en la Empresa, que me impedía salidas de noche en mi peor momento, para evitar esos lugares de diversión colectiva que no compartía), reelaboré mi lado amical con mucha gente, conocí mujeres encantadoras y a las que les parecí (inusitadamente) encantador, volví a saber de otras mujeres y pensar en algunas de ellas como amigas sin ninguna incomodidad, aunque también descubrí que hay cosas que expiran y después de su momento, ya no existen. Por supuesto, no faltaron esas cosas del lado oscuro, las cuales harían más churro Cristhian Meier según las más chiruzas***, como escribir cartas y relatos de alto voltaje con ella, pedir información periódica a un amigo común que ocultaba nuestro contacto a ella, escribir con spray frases de amor frente a su ventana, o la típica de llamar a su casa y colgar si respondía ella, algo que a ciertas personas nos hace ver más freaks aún.

Escucho tu voz/susurro tu nombre/extraño el calor en nuestros rincones/No puedo fingir/si tu no estás aquí, junto a mí/no soy feliz...

Confieso mi amor/ya no soy el mismo/te quiero olvidar y no lo consigo/Te recuerdo más/que hace un año atrás/y siempre tú/mi mundo, tú...

Y pienso en tí/mi formula de amor/y pienso en tí/sin ver la solución/¿Por qué te tengo que olvidar?/¿Por que tengo que olvidar, si yo te amo?/si yo te amo...

Por supuesto, no faltaban momentos en que me hartaba de José Feliciano y de la postura estúpida que asumía, pero mi etapa de intento tendría su fin. Pocos días antes de iniciar el segundo ciclo del 2004, se me ocurrió salir a tomar unos tragos con unos amigos, entre ellos los dos esbirros que me informaban sobre Little Miss Sanchains. Como hacía tiempo no me informaban mucho y siempre me pareció que, debido a la amistad que mantenían con ella a pesar de todo, siempre me ocultaban algo o me decían las cosas de un modo tan suave que las falseaban, aparte de haber pensado más de una vez que en verdad me estaban hueveando, por lo que decidí chupar a matar o morir ese día, con el objetivo de sacarles verdades de borracho. Vaya que me fue muy bien aquella noche...

***Chiruzas: Maracas, chicas huachafosas, superficiales, generalmente arribistas, para quienes sólo existen los hombres que le pueden elevar el estatus social, económico o socioeconómico. Es aquella que sabe darse su lugar, en lenguaje de vieja chismosade barrio. La chiruza esta adora estar en el carro de su machuca horas de horas y siempre mira de reojo a la gente que pasa mirando el móvil.

3 comentarios:

Doctora Yvonne dijo...

hola raulín,
he leído tus comentarios en el blog del pajero, del que ambos somos grandes fans..
me sorprende un poco leer de tu vida, te hacía más superficial.. bueno, nos vemos por la blogosfera..
saludos

Doctora Yvonne dijo...

mmmm, me parece sentir u olfatear algunos sintomas del mal de amores, ¿qué te parece?

Martín Rincón Hoefken dijo...

Me encantó el video, que buena... Así se debe de actuar aveces -en esos momentos- que mandada a la mierda para más elegante. En fin, en ocasiones, es más que reconfortante saber -o enterarse de alguien- pero yo prefiero no hacer. En mi caso la persona (o una ella) deja de existir desde el último momento que pasa conmigo. De ahí no hay más ella. No hay más nada.

Un abrazo.