miércoles, 21 de enero de 2009

Arequipa a la limeña





Es contradictorio esto de la ciudad de Arequipa. Apenas me titule, existe la gran posibilidad de irme a trabajar a una conocida empresa de allá, con un sueldo considerable para mi carácter de novel abogado, si es que no decido entrar ya como practicante. Ganaría casi inmediatamente mi independencia total, en un depa cerca a la empresa y con un sueldo que me permite no engordar sin morir de hambre. Sin embargo, como le dije a alguien, es una ciudad demasiado maternal para mí.


Hace muchos años tuve un periplo allá por cuestiones de trabajo de mi madre y de mis bronquios (la solución para un asmático suele ser una ciudad de altura). Parte de mi anormal trancisión de la infancia hacia la adolescencia fue convivir con la familia materna, casi todas mujeres y un abuelo, gracias a lo cual quedó sellada la costumbre de arropar y mimar al niño Raúl, lo que fue cómodo durante la primera semana. Después de eso, no podía con el control extremo sobre mis pasos y movimientos, sobre el velado juicio que existía sobre mis costumbres e ideas capitalinas y sobretodo, chacia mi inevitable crecimiento y, porque no decirlo, evolución. Es por esa razón que, pese a adorar estar en la ciudad blanca, pienso muchas veces antes de tomar la decisión de viajar por allá o irme por una temporada laboral; y en eso estoy, pensando, deliberando, consultándolo con el consejo de Salamandras y con los precedentes de observancia obligatoria.













En Arequipa confirmé algo un poco pretencioso de mí mismo: Puedo gritar "AIREEEEEEEEEEEEEE" sin que sea una pobre y triste excusa para "darme un break" (no sé si lo haría de todos modos, nunca tuve ni el valor ni el excepticismo suficiente para terminar con alguien), y girtarlo en silencio, en el silencio que encuentro en Tingo (laguna y alameda del barrio, ver fotos de arriba) o en Santa Teresa. Pese a que no es cuestión irrelevante para mí esto del encuentro de la Special K y de lo dependiente que pueda parecer, necesito también un espacio amplio para mi movimiento, la libertad suficiente como para no sentirme sofocado con una sobrepresencia, sin perder la seguridad de tener todo justo, equilibrado, estudiado. Eso me pasa, en verdad, con cualquier relación personal, en las cuales he aprendido a dar lo que pido, aunque como todos sabemos, es mucho más difícil en el caso de las relaciones de pareja, donde al tiempo de ponerse como cliché eso de "mi espacio" también parecen haberse puesto de moda las sobreaperturas, las relaciones "libres" (WTF, ¿qué demonios cachetones es eso?), entre otras huevadas que no me convencen.

En otras ocasiones Arequipa actuó como escondite. La última fuga de la salamandra se dio en Agosto del 2006, luego del famoso caso Limón que jamás llegó a esclarecerse y que tuve que cerrar por necesidades de supervivencia emocional; no fue para evadirme, decidir ni despejar mi mente, sino para tener una excusa para no enfrentar las verdades a revelar en ese frío invierno limeño, por lo menos hasta que comenzara el semestre siguiente en la universidad. Decidí esconderme tras las faldas de una figura materna que, a diferencia de la tradicional, pueda intervenir eficazmente también en el plano amoroso, y que mejor que las faldas del Misti.





Hoy por hoy, ya no es necesario. Aunque tarde, he aprendido a defenderme, y ahora más que nunca, conozco la mejor técnica: El ataque, el movimiento frontal continuo, el avance. Por eso, en ámbito puramente emocional, me afana más la idea de irme a vivir a Huamanga, una ciudad tranquila, sin conocidos, en la que me vería forzado a defenderme de incursiones narcoterroristas (por eso, la licencia de armas y una hermosa escopeta, pues las armas fueron inventadas sólo para dirigirse contra humanos) o de clientes vivos que no tenga una sola propiedad en registros públicos, sin nadie más que mí mismo para prestar auxilios. Me siento más seguro y firme, lo suficiente como para ya no correr asustadizo como un cagón, sino para defenderme y atacar, con uñas y dientes de ser necesario.

El mismo 18-Ene estuve de vuelta, y no pude evitar el limeñismo que me contamina... es cosa de otro post que será continuación de este... mientras tanto, seguiré buscando el silencio, caminando en libertad, como el estupendo Nino Bravo, adelantándome a los hechos y preparándome para una de las posibilidades, esa será mi casa.




9 comentarios:

Heriditas dijo...

Las posibilidades están...depende de ti... tal vez un tiempo....

Giancarlo P. dijo...

Pues mi madre es arequipeña y va dentro de pocos días para allá. Sinceramente, si yo tuviera una de esas chances creo que la tomaría sin dudar.

Solo por un tiempo, y luego regresas hecho un hombrecito.

Merlina dijo...

Siempre es bueno salir de Lima, el problema es que extrañamos esta ciudad gris, nose si será tu caso pero eso le pasa a la mayoría, además la independencia siempre cae bien.

Salu2

Omar dijo...

Quien no disfruta de unas buenas vacaciones,o simplemente desconectarse de la rutina que nos rodea, asi que yo te aconsejo que vengas a Arequipa, al menos aqui ya tienes a un amigo...

Lara Holmes dijo...

Hace un par de años atrás, me hicieron una oferta para trabajar en Arequipa, ejeciendo mi carrera, obvio, lo pensé aproximadamente un mes, la persona me llamaba y llamaba...El sueldo era bueno, x eso lo pensé, hasta q más pudo mi temor a vivir sola, sin mi familia, estar alejada de los amigos...y pues, al final, cuando me volvió a llamar la persona le dije q no...luego de unos meses, me arrepentí u_u ...Ahora pienso q fue lo mejor decir: NO :-D
Suerte!

Yvonne dijo...

En otras ocasiones Arequipa actuó como escondite. La última fuga de la salamandra se dio en Agosto del 2006, luego del famoso caso Limón que jamás llegó a esclarecerse y que tuve que cerrar por necesidades de supervivencia emocional;

Y eso? :S cuál es el "famoso caso"?
irse de lima siempre es lo mejor,ahora si como dice el censurador ahí arriba, allá te vas a "volver hombrecito", pues aprovecha ;)

Raulín Raulón... dijo...

Heriditas: Felizmente, me sobra tiempo, tiempo para pensar y tiempo para pasar allá.

Gianchico: Según lo que conversamos ayer, y hablando como hincha del fútbol mas no como pata, tu madre debe ser muy competitiva.

Gianchico, para literatos la posibilidades no abundan.

Ya soy un hombrón, pero quiero regresar de allá más billetón de lo que ya volví el lunes.

Merlina: Es cierto, yo no pude aguantar pasar el 18-Ene lejos del cerro San Cristobal, de los dos gallinazos mirándose del escudo de la ciudad.

Sólo quisiera confirmar mi independencia. Se puede decir que lo soy respecto de mis padres, respecto de alguien, y ahora debería serlo respecto de algún lugar.

Omar: Las he disfrutado, sin duda, siempre disfruto mi estadía en AQP.

no dudaré en invitarte unas escocesas la próxima vez que llegue, dalo por hecho.

Lara: Son momentos distintos, hace años tenías 22, tenías más conexión con tus personas, más arraigo. Es bastante difícil juzgar un momento desde otro momento.

No sé porque tengo la sensación de que, haga lo que haga, si pierdo dinero, me arrepentiré.

Yvonne: El caso Limón es un caso cerrado, cuyas menciones superficiales están en los primeros episodios de este blog, en la temporada gorda. Sólo digamos que gracias a lo que pasó con esa señorita, hasta tuve problemas con la facultad.

Tal vez me vuelva más characato o, mejor aún, más billetón. Eso sería buenísimo.

Yvonne dijo...

Si, el dinero es muy importante.

ZARELA dijo...

uy Arekipa....cuantas veces habré ido allá, incontables vacaciones q pasé allá...alguinos amores de la niñez, recuerdos de hospital y sobre todo como bien dices de ese aire tan rico.....uff q super esa ciudad