lunes, 30 de abril de 2007

Sí, dispuesto a ser estúpido

Esta es la parte final del recuento del inicio del caso D, alguna vez volveré a revisar todo el expediente, incluso desde la etapa previa, de la cual no hablé con nadie.


Mi planteamiento fue demasiado conservador para haber decidido arriesgar tanto. No opté por rodear a D con mi brazo, ni tomar su mano ni cualquier otra cojudecita de mi sudorosa adolescencia.

Realmente, no le di mucha atención al musical y (para mi alivio) creo que D tampoco, puesto que había ciertas ocasiones en que me mencionaba pequeñas veleidades para terminar en largas oraciones al respecto, cosa que en otras circunstancias me hubiese molestado mucho, pero se trataba de ella y un presunto indicio de desinterés, aunque debo admitir que al comienzo dijo un par de cosas sobre el ex que realmente me hicieron pensar en decir que iba al baño y nunca volver a la sala, ni volver a su vida.

Como dije, esperamos ahora a que la regular cantidad de gente que fue al espectáculo se retire, hasta quedarnos los dos solos y bajar hacia el estrado. Cuando estuvimos ahí, el bajo y en ese momento nuevamente me vi forzado a una veloz deliberación, a un atado de preguntas que sólo una persona insegura como yo se hace: ¿Para que quedarse si el ya no interesa? ¿No hubiese sido mejor dejarlos? Tuve que responderme a mí mismo con una sola respuesta, que me pareció entonces muy tonta pero útil: No nos hemos soplado casi dos horas de bailecitos cincuenteros por gusto, es hora de enfrentar la realidad y, al menos, ahorrar ciertas cosas que podrían ser frustrantes.

Por último, ¿este no era el momento propicio para demostrar que yo era el clavo que sacaría a ese clavo? Pues eso pensé, como dijo Alejandro Toledo en alguna propaganda: "Nos vemos en el cambio de mando".

Al bajar, el ex se sorprendió incomodamente con mi presencia, me saludó como dudando sobre mi existencia y tratando de ser lo más esquivo posible mientras D le hablaba de mí. Ya estaba seguro de que podré sacar pingües ventajas de esto. Cuando recordó mi nombre, lo hizo gracias a una supuesta alusión que hizo L (ya mencionada mejor amiga de D y también del ex, a quién aún no conocía) como "el chico interesante que conoció D hace poco", lo que D afirmó además de decir que fue muy chévere de mi parte en venir, sonriente y mirándome. Ventaja, muchas gracias por afirmarlo, ex de D; 1-0 y puede que hasta más. Algo había encendido mi espíritu competitivo

Fuimos subiendo las gradas, mientras se preguntaban cosas con respuestas cortas e incluso monosilábicas. Condenado silencio incomodo entre los dos y tentador para mí, pues sus respuestas terminaban en cosas como "mmm... siiiiiiii" o algo como "y ya puesssssss...", tenía la tentación de entrar a tallar y así cagarme sólo, cagar la conversación y darle una segunda oportunidad para replantear; por eso, preferí que D y el ex terminen con la existencia de su diálogo y dejen palpable esa incomodidad. Fue D quien terminó con aquel momento denso con su ex y me dijo algo que pude continuar fluidamente, aunque en ese momento afloró el último riesgo sobre el que debí responderme en segundos: ¿Y si llego a parecer arrogante?

"Cuando uno lleva ventaja sobre el ex, y esto es posiblemente lo único medianamente cierto de las historias del cine comercial yankee, lo peor que puede hacer es empezar a mostrar arrogancia, superioridad, levantar la cola como un pavo real. Si bien es cierto que uno de los objetivos principales es competir y ganar, el preponderante es ella, y ver al rey muerto siendo pista de baile del aventajado como que no le reporta nada a él, pero a mí me da números negativos."

La persona que me dijo eso es un tío que generalmente termina y permanece como Mascort, aparte, yo no creo NADITA de nada de lo que sale entre los gringos y sus aventuras cinematográficas. Total, la chica que finalmente se estableció con el bueno debe tirar con él pensando siempre en el malo, cosa más fea. Simplemente seguí adelante, total, estaba como en la película esa en la que la protagonista no podía bajar la velocidad sino su carro explotaba, creo que se llamaba El cochebomba camino a Solgas por la Av. Javier Prado. Sí, el ex terminó diciendo "mmmm... bueno..." y despertando cierta risa en D (2-0), aunque con cierta mirada reprobatoria, realmente no quisiera repetir lo que dije puesto que es de esas cosas que van con efecto.

De todos modos, no me sentía seguro de mí mismo, aun cuando parecía que el ex estaba un poquito de más, no hay resultado más peligroso que un 2-0, sobretodo cuando la mancha del chico (los otros actores, hasta donde sabía) se aparecieron por ahí. Era mi momento de asegurar y así paso: "Oye, tus amigos te están llamando, creo que quieren conversar contigo" a riesgo de que los haga esperar o haga pensar que lo estoy botando, pensamientos que se disiparon cuando fue a su encuentro, lo que nos dejó tiempo a D y a mí para planear que hacer después de esto, incluyendo una caminata maleconera o algo caliente en Z (3-0 y a cobrar, quién aseguraba si "a gozar") que aún tenía posibilidades de ser arruinada porque todo acaba cuando acaba o cuando me deshaga definitivamente del ex. Debo admitir que él ayudó mucho, pues nos dijo de lejos que se quedaría un rato más y D sólo se despidió de él de lejos, el resto fueron sólo instantes de trámite (4-0).

Ya en Z, hablando sobre nuestros hábitos tabacaleros, me sentí mucho más seco y tranquilo, con la sensación de haber hecho lo correcto al asumir el riesgo que parecía podía enterrarme esa y otras noches. Después me comentó que la actitud de ex la había incomodado un poco, algo que me desestabilizó un poco sobretodo cuando mencionó la imposibilidad de que pudiesen ser amigos, por lo que me quedé en silencio un instante mientras pensaba que no lo había podido sacar de la carrera a pesar de todo. D encendió otro cigarro y se quedó en silencio un rato, como eran más de las once, me sugirió ir por unas chelas a un lugar de por ahí, simplemente no dudé.

Ya con la primera botella, sé que nuevamente estoy en otra situación de elección simple y a la vez con muchas aristas. Aún tengo la sensación de que podría seguir trayendo a acolación al ex y de una forma más trágica y sincera con trago encima, cosa que dependería de mi mismo, así como otras posibilidades.

Siempre habrán otras posibilidades aparte de la deseada, nada es 100% y yo creo que D desea saber hasta dónde llegaré. Desafío aceptado, total, puntero y punto.

1 comentario:

Martín Rincón Hoefken dijo...

Jajaja... Que buena. Puntero y punto. Muy bien... Por fin terminé abril del 2007.