sábado, 14 de abril de 2007

El Incondicional




De ida, hay mujeres que se comportan con los hombres (y conmigo) que se comportan como INDECOPI (o algún estudio de abogados que nos guste con esa misma intensidad) se comporta conmigo (y supongo que con unos cuantos más).

De vuelta, habemos hombres (o posiblemente, sólo yo) que nos comportamos con ciertas mujeres como nos comportamos con INDECOPI (o algún lugar que nos guste tanto así).

Y bueno, en realidad, eso nos pasa a hombres y mujeres, a muy tontos o muy astutos, muy pilas y muy introvertidos, muy agraciados y muy feos. Sin distinción alguna, contrariamente a lo que pudiese pensar alguien cuya cultura amorosa se basa en puros raspa y gana o la consuetudinaria afición por la canción La incondicional. No sabría como llamar a esa circunstancia, si reviso mis antecedentes como juez y parte podría llamarlo "perseverancia" o "constante preocupación y presencia en la vida de mi agridulce***", otros lo llaman "terquedad", un juez más imparcial podría llamarlo como "decoración con abundante saliva de las veredas que ella o él pisó", las estudiantes de Virginia Tech y unas pacharaquientas de Jesús María lo llamarían "hostigamiento" (claro, si es que se trata de un chino feo), unos amigos de pichanga nos calificarían como "pisados sin enamorada" o "arrastrado", en fin, adjetivos sobran.

Eso sí, hay algo claro: Para ella o él (agridulce, significant other, flan, etc. para tí) podrás ser, en un caso muy beneficioso, un super amigo (esa la utilizaron una vez para despedirme). En otros casos igual o menos favorables, puedes ser el su mejor amigo sin otro beneficio de por medio, su hermano (o su primo, su papá, su tío, cualquier otro casillero de su bingo familiar, dependiendo de la edad), un fastidioso acosador o un huevón desagradable. Tampoco descarten, en ciertas condiciones en las que la autodestrucción sea prioridad para agridulce, una relación sentimental casi de clemencia y consuelo mutuo, con ciertos resultados horrorosos.

Hay que dejar claro algo: Aunque no se lo demuestre ni a sí mismo a veces, el incondicional sabe que sus intenciones no son meramente amicales. Sin embargo, su táctica no es seducir, no es agradar o estremecer, sino que la confunde con la paciencia y laboriosidad de la hormiga, con la constancia, la fraternidad, la preocupación, esperando a cambio algo, algún guiño, o alguna muestra de afecto mayor a un inocente abrazo en un momento de debilidad (de ella, generalmente, porque nosotros en esos momentos a la última persona que quisieramos es a la incondicional, la cual se elimina sola por N razones) que podría ser bien aprovechada o, el colmo, que se enamore de nosotros por el simple hecho de que somos muy buenos y muy cariñosos con ella.

Señores y señoras incondicionales, los que fuimos y los que son, grave error: Ese tipo de afecto que damos es el mismo que puede dar un amigo, un papá, un hermano, ¡hasta un psicólogo poco ortodoxo! Es por eso que no despierta nada de la pasión, versión masculina o femenina, que es necesaria en una relación de pareja (al menos a mi parecer), máximo un poquito de comodidad, todas las camas del mundo pueden ser cómodas pero no tan calientes y fuertes como mi cama. Un novio, enamorado, pareja, consorte, consuerte de los buenos tiene ese plus, aunque después la malogre, pero eso le da prioridad de acariciar sin límite ciertas zonas, decirle ciertas cosas sin posibilidad de rechazo, usar su lengua en el cuerpo de ella, entre otras cosas comparativamente mejores que esas dos horas en Laritza D que se le da (repito, en uno de los mejores casos) porque "también quiero mi espacio y hace mucho que no hablo con mi AMIGO", osea lo que le sobra.

De hecho, se trata de una raza especial, a pesar de su numerosa existencia, que es de las pocas en la que se da coincidencia entre su versión culebronesca (el típico arrastrado que va detrás de la diva que, máximo, le tiene cariño), la vida real e, incluso, el mundo literario (tipo Werther, más o menos). Sin embargo, su destino en la vida real es variable, como en los de las telenovelas, puede que tenga su recompensa por niño o niña buena, si no es con el amado original al menos con alguien muy acorde a lo que espera (el típico personaje "peor es nada"), se convierta en otro villano que quiere destruir a la niña que lo dejó tirando cadera (magistral Leonardo Torres en una telenovela reciente, no recuerdo su nombre, donde llega a volverse loco) o simplemente se va a la mierda como Werther (lo siento Wolfgang, pero desde ciertos puntos de vista tu personaje se largó al carajo por huevón).

Aún existe una posibilidad más, que no sucede tanto y que es más de fortuna que cualquier otra cosa: Que se harte de él o ella, lo o la deje aprendiendo de su "error" (darle bola a un brother que la maltrató, cagoncete en comparación al siempre bueno y fiel babieca) porque ya encontró a alguien mejor por quien malbaratear sus feromonas, su ácido gástrico y sus electroiones de Sodio (con quien puede que se repita la historia, pobre estomago incondicional del incondicional) o simplemente prefiere una soledad sincera y concreta, sin esperanzas vagas y costosas.

Eso del hartazgo pasó conmigo, por lo cual simplemente DESALOJÉ a esa persona de mi vida, así como lo leen, sin que ella haya sido ni la primera (y creo que ni la última) mujer que haya sido víctima del SAT de mi corazón. No más llamaditas, no más desperdicio de tiempo, no más piojito ni consuelitos sin sal ni azucar, ni "buscar a una persona menos celosa y más comprensiva" (osea, a mí, pero yo tampoco te dejaría ir vestida así al cumpleaños del baboso ese), dejar de mentirle a ella y a mí, porque generalmente esto es culpa del Incondicional (a quien, por cierto, nadie le dio mesa en el ágape, al menos no cerca del anfitrión). Concibo que la amistad puede evolucionar en amor y hasta coexiste con el amor correspondido, pero siempre de manera sincera y sin que nadie quede como un tonto que no sabe lo que quiere, sin desperdicio de ilusiones en esperanzas vagas.

No sé si creen lo mismo, pero el amor apasionado y sólido es algo como el saldo de celular. Puede que en el momento más necesario o menos esperado, ya se haya acabado por andar como un picaflor incondicional que se conforma con picar sin sacar polen. Pobre, el pico se le cayó.

Bueno, llegué a ese estado con los seres humanos. ¿Y ahora qué hago con INDECOPI? Simplemente quiero llegar ahí, dejar de identificar ese organismo con los senos que nunca podré acariciar o las nalgas por las que sólo moriré por frotar sin vivir para hacerlo. Estoy registrado en su bolsa (de la que estoy pensando que es un calientamiento laboral de huevos) y ya he pasado dos convocatorias sin pena ni gloria, sólo frustración, horrible estado intermedio. Ese día se cerró la que pudo haber sido mi tercera convocatoria y por supuesto que me pasé por las gónadas eso de que "a la tercera va la vencida", bah, Pichula Cuéllar, a venderle bisoñés a los calvos.

¡Cómete esta, Instituto! Sufre porque ya tengo otra chamba (peor es nada, sopa de piedra es sopa al fin y al cabo) y CONTIGO YA NO ES, jajajajajajaja. ¡Anda, busca a otro que pueda ser feliz siendo tu empleado!

Ahora, ya conociendo los resultados de esa convocatoria, acabo de descubrir algo respecto de los incondicionales: A diferencia de los amantes, los incondicionales son perfectamente prescindibles y sustituibles, así como el incondicional puede irse detrás de otra agridulce, ella puede encontrar sin dificultad otro ser rebosante de babas, testosterona y buenas intenciones o simplemente vivir igual de tranquilas sin este mascort***.

INDECOPI simplemente contrato a otra gente y siguió recibiendo CV de otros esperanzados en lo menos probable, por primera, segunda o tercera vez. ¿Y yo? Pues ni chicha ni limonada, aunque aún tengo unas ganas locas de destilar despecho...



***Agridulce: Denominación que se da al sujeto de afecto, generalmente no correspondido, que ofrece tantas molestias y sinsabores como alegrías, incluso un poco más. En verdad, me llega al chómpiras que agridulce haya venido después de ver la puesta de su ex.
*** Mascort: Combinación de Masc-ota y el anglicismo es-cort (Guardia, escolta), referida a los tipos que van a cuidar, a seguir, a cargar cartera. La voy a acompañar a la reu, pero si regresamos junto será para kas en casa, tampoco voy a ser su mascort esta noche.

2 comentarios:

Eva María dijo...

todos, creo, hemos estado en ambas partes; a veces supongo que es como una cadena alimenticia en la que nadie come, es pura crueldad...

está bien sacudirse de vez en cuando

Martín Rincón Hoefken dijo...

Bacanal compadre, me gustó mucho...

1. Me encantaría tener, algún día, una novia celosa.

2. Lo que sientes por INDECOPI lo siento por el periodismo de papel... Uno se mata en un asiento escribiendo duro, con quietud de nalga perpetua, para que nadie lea -ni ojee- lo que has escrito. Es una pena.