domingo, 23 de marzo de 2008

La precuela del Mantaro: Un descongelamiento rápido






En estos cinco días que han pasado, creo que hice mucho más cosas productivas para mi alma que en todo este verano, que para mí ya acabó.



Por el ritmo de estos días, no les conté de mi apresurado descongelamiento del Expediente J. Para los que no siguen este blog desde el año anterior (o "temporada anterior", permitiéndome esa huachafada), J es aquella mujer que impactó más profundamente en mí en el 2007 que pasó; siendo mi etapa de cortejo relativamente exitosa hasta el terremoto, después de lo cual todo se me movió, la química continuó aunque los reactivos no siempre estaban equilibrados y... sobre el final del año, el desenlace fue un esperable (conociéndome) fracaso, por lento.



El martes en la noche acordamos encontrarnos a la salida de su oficina al día siguiente, cerca a las recuas de emos que abarrotan el telefonín del parque George Washington. Era a las 6:30 pm y yo llegaba de tener una reunión con unos clientes, de lo más informal felizmente, y con mis cosas aún en la mano, con el mejor acicalamiento que puede hacerse en el baño de las oficinas de una importadora. Extrañamente, y pese al calor de la tarde, no sentía ni pizca de bochorno, ni pizca de nerviosismo o la tartamudez, síntomas que en ese segundo imputé a mi histórica gordura, hasta que ella llegó a mi encuentro.



Fue nuestro encuentro clásico: Beso y abrazo, alegrándonos de vernos después de mucho más tiempo de lo acostumbrado. Caminando frescos, ella eligió un lugar que es un clásico para mí aunque sólo lo admitiría después: El Berisso de la Av. Arenales. Y yo seguía respirando tranquilo...



Hablábamos de como un verano tan corto había pasando casi arrollando por nuestras vidas, de lo horrible que puede ser trabajar en Febrero, de su viaje a Cajamarca y mis frustrados escapes hacia Caral, casi comparando quien tiene más años sin campeonar (ella tiene más de tres, y por supuesto que no sabe que yo le gano). No podía evitar apoyar mi mentón en las dos manos, ni dejar de mirarla directamente a los ojos, pero aún así yo seguía respirando tranquilo...



Pedimos lo mismo, comiéndolo de la misma manera y pensando como ese café de la Av. Arenales, al igual que el Rovegno que estaba más pegado al parque en el que nos encontramos, se encontraba aún lleno y no había sucumbido ante la avalancha de cafés de moda que se abren y cierran en otros lugares. Pensábamos y sonreíamos, y yo seguía respirando tranquilo, tanto así que deslicé una pregunta a responder con un monosílabo inapelable.



- J, ¿nos vamos a Huancayo? Ya que tienes a tu favor la semana santa, ¿sí o no?...
- ¿De verdad? ¿Cuándo?
- Hoy a las 10:00. Agarras unas cuantas cosas y nos vamos, ya tengo todo, e incluso pasajes...
- Si la hago, ah... faltan como dos horas... espérame, voy al baño.



Miré a la mesa y pensé: "¿Qué mierda estaba haciendo? ¡Era mi viaje! ¡MI VIAJE!" Miraba los frozen de ambos y volví a gritar hacia mis operarios de adentros: "¿Y ahora qué pasa, eh? ¿Esa actitud? Esa pregunta, con esa audacia, es lo que supuestamente necesitamos". Ya no pensaba en que en el baño se estará acicalando un poco más para mí o controlando sus nervios (OPTIMISMO E. WONG!!!!!!!!), ni en cuanto deseaba tener el oído de un San Bernardo para ganarme con "el chorro", ni otras cosas que circulan en mi cerebrito perverso, bombeadas por un corazón intransigente. No le mentía, tal vez esa era la oferta más transparente que le hacía, y podía ser gustosa para ambos, ¿o es que nuevamente mi sentimiento de culpa afloraba? Ni siquiera había como acusarme de algo, como solía pasar.



Y entre mis laberintos me sorprendía estar pensando en como ponía en riesgo la libertad de viajar solo por hacerlo con alguien de quien supuestamente... solía estar enamorado...



Respiraba tranquilo mirando a J, cómodo, pero no fogoso. Veía sus pantalones cortos y en realidad la hacía parecer mayor de lo que ya parecía, sus modales de señora ya los tenía tan aprendidos. Era cierto, al verla caminar pensaba que ya no tenía figura,que hasta la antigua presentadora de MTV (una argentina llamada Ruth) tenía algo más de diferencia entre caderas y cintura. Era la respuesta aquella: Yo no soy de quienes prefieren, con mucha diferencia, la libertad al amor verdadero. Y ahora, sólo quería que dijera que no.



- Se me hace difícil, hoy pensaba ver a mi primo un rato, recién está recuperándose de aquello que te conté.
- No, simplemente J. Ya fue.
- Pero me gusta la idea, sobretodo para un lugar que ni tú ni yo conocemos.



No se lo merecía, nunca quise hacerlo, pero esto respondió a mi naturaleza.



- No te preocupes, pequeña J. Un "no" es un "no", aunque puede haber otro momento...



Después de unos minutos, cada quien partió por su lado. Antes de dejarla en su taxi, volvimos a acordar un preencuentro.



- Bueno, J, ya sabes. Cada vez es menos fácil encotnrarnos, llámame nomás, no hay problema.
- ¿Para tu cumpleaños? Falta mucho, no puedo prometer nada...
- Ya pues, tú ve. Yo también veré que hacer.



De camino hacia el extremo opuesto del distrito, osea a mi casa, no lamenté nada. No sufrí dolor alguno. No pensé en haber fracaso. En realidad, estaba tranquilo de mantener a alguien como J en contacto, pero también por saber que el único peso que cargaría esa noche y en Huancayo sería el de mis cosas, sin importar nada más.



¿De lo "nuestro"? La resolución dispone que la pelota está en cancha de J, depende como la juegue, yo estaré siempre expectante, pero ya no palpitante. sabía que mi corazón palpitaría más de la cuenta a partir de Ticlio.



Como dije, "J nunca me hace sentir perdedor...". Pero ahora dudo que pueda acompañar esa partícula con "...por eso la amo", sólo por no darle carácter definitivo.



Dan las 9:45 pm, hora de partir a la terminal.

8 comentarios:

Elmo Nofeo dijo...

J ya no inspira a tu corazón.

Saludos.

El Frankie dijo...

- No te preocupes, pequeña J. Un "no" es un "no", aunque puede haber otro momento.

Qué buena frase xD

Hey, Ruth estaba buena! Bueno al menos en esos momentos de mi adolescencia, así me parecía.

JoseLo dijo...

¿Habrá mas capitulos de esta novela?

Raulín Raulón... dijo...

Elmo: Creo que ya no, el verano y su libertad me enfriaron mucho, como me suele ocurrir.

Frankie: Siempre quise decirle eso especialmente a J, no se porque no me salió. Tal vez era por lo que yo pensaba y tal vez ella también en algún momento: "Lo nuestro es de maravilla, pero ya dijiste que no, piña".

No te ofendas, pero hasta las gordas del vídeo de Plastilina Mosh (Bassass International) me parecían mejores.

Joselo: La historia del Mantaro es larga y, a diferencia de otras, completamente feliz. Yo espero no ser tan extendido en cada entrega.

De por sí, este blog va con sus post tenuemente vinculados. Pero eso me quita la posibilidad de hacer inactuales.

Gracias por la visita. Arrivederci! Seguimos en carrera!

Fiore dijo...

auch!!!

bso

Martín dijo...

Compay, me acabo de enterar -hace unos días, por Manolo- que tienes blog. Bueno, lo acabo de abrir y lo estoy chequeando a la rápida pues tengo mucho por hacer estos días. Pero, vale decir, que el sábado lo leiré de todas maneras. Lo prometo. Un abrazo...

EmPapeLada dijo...

Todo un pillín...todo un pillín, querías ciertamente un momento para hacer las travesurillas, y como que J no encajaba en esos planes. Así que mira con buena onda, que ella prefirió no ir, claro, es siempre "bueno" estar pendiente de alguien, en tu caso J (que es muy especial para ti), pero NO BABEANDO, NI ROGANDO NI IMPLORANDO, por nadie!! esa es la clave verdad?

Gora Raulín!!!!

EmPapeLada dijo...

Ah! Y no mencionaste a M! (chica muni)