jueves, 13 de noviembre de 2008

Compárame

Los hombres no expresamos mucho en palabras. Específicamente, no preguntamos sobre ciertas cosas. Simplemente, nos lanzamos con la comparación.


Primero fue el regalo de la navidad de 1989, quien tenía el carrito con luces, hasta que ganaba aquel cuyos padres le habían comprado ese magnífico auto chocable que, empujando el capot de la maletera, volvía a verse intacto (creo que era de Hude). Luego fue la marca del reloj, mochila, yogurt, chocolates, zapatillas o short que llevabas al colegio (estuve en un par donde la ostentación sobrepasaba los límites de la sana competitividad adolescente). Después, estas comparaciones llegaron a tener connotaciones incómodas para un joven y bisoño Raulín Raulón de los noventa.


No, nunca he tenido enamorada.

No, nunca he besado a una chica (ni a un chico, ni a una niña, ni a un niño, ni a una vieja, ni a un viejo, a nadie, a nadie, a nadie!!!!! Ni en la mano, ni en el cachete, ni en la nalga, ni a una chica que está en el cerro San Cristobal mandando besito volado desde el Morro Solar)


Bueno, lo último era faltosamente evidente, considerando que hasta se me hacía difícil saludar con beso en la mejilla a las mujeres. Igual, eso me ponía en los últimos lugares, en la cola del grupo del campeonato, donde no podía atenuar mi situación con comparaciones referidas a cosas como el promedio o cuanto de Coeficiente me había salido en la última prueba, factores poco relevantes cuando uno tiene catorce años. Dos de arena por tres de cal, siempre había un grupo que se jugaba el descenso por nosotros:


Assssssuuu, oye, Raulín le cayó a una chica...

Puta, chochera, yo no me atrevo.

Sí, y la semana antepasada le caí a otra...

Oye, eres todo un genio con las mujeres, ah...

Pero cuenta, ¿después qué?


Esa última pregunta, formulada por alguien que zafó del descenso ese año, pero no evitarlo después (al igual que Boys), daba pie a la mitología personal, otro punto de comparación inocuo.


Y así, pasé mis vivencias con otros hombres comparando expresa, directa o indirectamente, y hasta disputando situaciones de campeonato de diversas materias.


Anda, huevón, ¿facturando tanto no pagan bien?

Así es pues...

Sí, de vez en cuando pasa eso. En el Muñiz pagan 100 cocos a los practicantes, y creo que sólo 300 a los asistentes.

Claro, pero son un hueeeeeeeeeeeeeeevo de ambos en ese estudio.

Y en tu estudio, son pocos, en el suyo también... a ver, ¿cuánto les pagan?


Los cuatro colegas, en el sauna, procuraron taparse lo más posible con sus toallas. Nadie dijo nada, hasta que el más seguro de sí mismo, Javier, practicante de notaria, confesó:


570.


Había inflamado el pecho, inhalado casi toda la escencia de eucalipto del ambiente, hasta que una sonrisa cachacienta de Luis, como la de un ganador de una partida de poker entre narcos, hizo que todo ese aire se le fuera hacia el abdomen.


770, maestrín.


Me quedé callado, sabía que no iba a perder en la disputa, que tampoco iría a la Champions (¿qué decencia habría al recibir premios por quedar segundo sobre cuatro participantes?), pero con la certeza de que a Micky lo dejamos mal parado, a pesar de ser practicante de un renombrado estudio.


235...

Mierda, que explotadores, ¿por qué...?

Dolares.

Ah, chucha.


Habíamos olvidado que Micky la había hecho muy bien en su especialidad, a tal punto de haber comenzado ya a hacer pininos como asistente.


Sí pues, cuñao, yo también 750...


Sólo Micky entendió el chiste de mi frase: Mis labores de asistencia, eran pagadas como de practicante, en un estudio que, pese a su reducido tamaño, facturaba como uno de los Top 5 en Propiedad Intelectual en el país.


No se preocupen, Luis paga el anticucho y la chela, en INDECOPI están pagando mejor...


Saliendo del sauna, seguí comentando del asunto, porque sentía que todavía debía presentar escritos defendiendo mi postura, y no me cansaría hasta convencerlos.


Eso sí, saco el bachillerato rapidito, y si no me suben mínimo a 1400, se pueden ir derechito a la mierda...

Número escuchamos, cantidades de trabajo no sabemos...


Era cierto. Algunos número no eran directamente proporcionales con el trabajo o rendimiento ofrecido.


Y esas son las únicas comparaciones que no nos afectan: Las que nos hacemos nosotros mismos.

16 comentarios:

Just dijo...

si pues, es medio jodido eso de las comparaciones.
si de sueldos se trata prefiero no hablar, uno nunca sabe que tan afectado (o afectar) puede salir de esa conversa.

bien dicho, y comparto la que mas vale (y la que mas me tiene presionado) es la de uno mismo.

un abrazo.

Cristina G. E. dijo...

ponerme a pensar q tngo q practicar cuando ya esté en 5 - 6to ciclo d facu me aturde!
alguien querrá contratarme? jajajajaja

buen post :) aunq para ser sincera, no entendí mucho el diálogo :( pero sí el fondo del asunto (espeero)

saludos
cris

=)iana dijo...

Muñiz? Estudio de explotadores Abogados de la ONP. Si es así provecho, tuve la insana suerte de caer por ahí.
Abogadita tb,
Saludos
=)

Lara Holmes dijo...

Si pues, muchas veces te hacen trabajar como profesional y ganas como practicante...Es x eso q debes pasar x mil y un trabajos hasta q x cosas del destino llegas a uno q pagan no tan bien pero al menos puedes vivir cómodamente y al fin llegaste a la ansiada estabilidad...Algunos tienen suerte y no hacen naaa y le pagan muy bien...cosas de a vida ps...

Frankie dijo...

Te faltó la de quién lo tiene más largo, más grueso, más [insetar aquí adjetivo de su preferencia], etc, etc.

Raulín Raulón... dijo...

Just: Es recontra jodido, sobretodo si tienes el instinto proveedor.

Más vale, en efecto, la de uno mismo, sobretodo si nadie lo ha mostrado y sólo se habló de.

Cristina: Tómate tu tiempo, no te esfuerces en sufrir tampoco, salvo que un profesor te jale y ahí sí, ni pienses en rehusar o tomar más de cuatro cursos.

Diana: El Muñiz nunca me atrajo, menos la ONP.

Bienvenida al club de los abogados bloggers.

Lara: A mí me sucede algo peor, creo que quieren que me quede hasta el 2010.

De todos modos, a veces siento que no tendré comodidad ni estabilidad, fuera de la económica que la tengo descontada.

Frankie: Jejejejeje, eso lo puedes leer en otro post, o en otro blog.

Lorena dijo...

Hmmm.... yo creo que los hombres se comparan permanentemente. Nosotras mucho más en algunas cosas, pero los hombres se comparan con otras en cosas como: quién tiene la chica más bonita, quién tiene mejor carro, quién tiene mejor sueldo, quién ha viajado más, quién ha sido el más malandro en el colegio, quién hizo la aventura más arriesgada y muchas otras, y finalmente, aunque no lo digan muchas veces... quién la tiene más grande :) (al menos en alguna etaba de su vida).
Besotes. Lore

Elmo Nofeo dijo...

Por eso prefiero ser desempleado, no trabajo para que me paguen sino para que sepan con quien tratan.

El Chico Nube dijo...

Me preocupa esa Lorena, sabe demasiado de los hombres.

Raulín Raulón... dijo...

Lorena: Es cierto, es parte de nuestra naturaleza competitiva.

Pero igual, hay cosas que vamos dejando atrás con el paso de los años, excepto la cuestión tamaño que me parece es más por bombardeo de Tele que por otra cosa.

Elmo: Yo trabajo para recibir plata y también para lo otro. Recuerda que estamos en grados profesionales diversos.

Chico Nube: A mí no tanto.

Lo que me preocupa es que las mujeres que saben tanto, y posiblemente lo traten mejor a uno que las otras que saben poco o nada, nos quieran igual que ellas: Poco o nada.

Ninfa Cafeinómana dijo...

Ah las comparaciones, a veces es mejor evitarlas, porque no puedes saber cuanto afectaran o si saldras afectado; pero es la naturaleza humana no?... a veces el ego nos gana y creemos que saldremos airosos de comparacion alguna!

Las mujeres, somo algo peores aun en esas comparaciones, pero como ves todas son superficiales!

¿Odio a las Gordas? dijo...

Raulín y quién tiene el blog más bonito ??

Sheila dijo...

eres una persona rara

Alexis dijo...

Oiga Raulín Raulón... hemos vuelto -en verdad volvió mi pc-. Y en el acto paso0 a ponerme al corriente con los blogs.

Sí pues tío. Las comparaciones entre los hombres son inevitables. Y muchas veces sin sentido. Y justamente las más fregadas son estas: cuántas flacas te has levantado, cuánto mide la herramienta, y cuánto ganas.

Huevadas creo yo.

En fin...

Alexis dijo...

Y bueno. Yo también he oido que en el Muñiz son unas basuras.

A ver donde caemos el año que viene.

Gabriel dijo...

Muy poco pagan en los estudios